Desde la pandemia de 2020 el sector de la construcción ha visto como ha ido enlazando una crisis con otra, que ha dado como resultado un fuerte encarecimiento de muchas de las materias primas que se utilizan en las obras. Esto ha provocado que hasta 1.700 empresas del sector tuvieran que echar el cierre a causa de estos sobrecostes que no han podido soportar.
El primer varapalo fue la pandemia de Covid-19, donde en nuestro país hasta este sector se vio paralizado durante un mes. Esto provocó retrasos en las obras, además, la pandemia también provocó paralizaciones en el sector del transporte y sobre todo en la llegada de materias primas desde China, donde fueron muy restrictivos.
Para sumar más problemas a la llegada de materias primas, en marzo de 2021 se produjo la completa parálisis del Canal de Suez a causa del barco Ever Given, que encalló y taponó todo el canal. Durante casi una semana los barcos no pudieron circular, este hecho se sumó a la pandemia y el transporte se encareció aún más.
Para rematar, la invasión de Rusia a Ucrania fue la gota que colmó el vaso, los precios se han disparado y ha tensado la cuerda hasta el límite. Empresas como Geosec, que se dedican a la consolidación de suelos, mantenimiento de carreteras y restauración de edificios, trabajos muy específicos, recalcan este problema.
Al utilizar métodos más específicos, han notado más este encarecimiento, servicios como los pavimentos industriales o las soleras, se han encarecido más de un 15%. Esto es una subida muy grande en muy poco tiempo. Muchas empresas que reclamaban sus servicios ven como ahora no pueden permitirse pagar por ellos, incluso administraciones públicas.
El sector espera que finalice pronto el conflicto en Ucrania y poder ir recuperando poco a poco la normalidad, esa que parece que se perdió hace décadas y que tan solo han pasado dos años, pero que han estado cargados de problemas.


