Bodegas europeas exigen incluir el vino en el pacto UE-EE.UU.

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Bodegas europeas exigen incluir el vino en el pacto UE-EE.UU.

El sector vitivinícola europeo ha alzado la voz ante las negociaciones comerciales en curso entre la Unión Europea y Estados Unidos. Representantes de las principales bodegas y asociaciones del sector han reclamado a la Comisión Europea que el vino, tanto en su forma tradicional como los vinos aromatizados, sea incluido de forma plena en el acuerdo bilateral que se está perfilando.

El llamamiento ha sido encabezado por el Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas (CEEV), con el respaldo de la Federación Española del Vino (FEV), en respuesta a las crecientes señales de que el producto podría quedar al margen del nuevo marco de relaciones comerciales entre ambos bloques. Esta exclusión, según advierten, tendría consecuencias graves para una industria que ya atraviesa una situación delicada tras años de presión económica, crisis climáticas y cambios en los hábitos de consumo.

“El vino no puede ser una moneda de cambio ni quedar relegado en un acuerdo que tiene implicaciones estratégicas para el comercio transatlántico”, ha afirmado Marzia Varvaglione, presidenta del CEEV. La dirigente ha recordado que Estados Unidos representa el primer destino de exportación para los vinos europeos, concentrando el 27 % del valor total de las ventas y el 21 % en volumen.

Uno de los principales temores del sector es que se mantenga, o incluso se incremente, el actual arancel ad valorem aplicado al vino europeo en el mercado estadounidense, lo que mermaría aún más su competitividad frente a otros productores internacionales. Además, la posible exclusión enviaría una señal negativa al mercado sobre el compromiso político con uno de los sectores agroalimentarios más representativos de Europa.

Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del CEEV, ha insistido en el valor económico y social del vino en la Unión Europea. “Por cada euro exportado se generan 4,5 dólares de impacto económico indirecto en EE.UU., lo que demuestra que se trata de una relación mutuamente beneficiosa que debe preservarse”, afirmó.

Desde el sector también se ha advertido del riesgo de una ruptura del equilibrio comercial si productos como la cerveza u otras bebidas fermentadas reciben un trato preferente, lo que agravaría la ya difícil situación de muchas bodegas, especialmente las pequeñas y medianas.

Las negociaciones entre Bruselas y Washington continúan, pero las bodegas europeas no están dispuestas a brindar en silencio ante un posible agravio. Exigen que el vino sea tratado como un activo estratégico y no como un producto secundario en las relaciones comerciales globales.