El Banco de Japón podría normalizar su política monetaria

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El Banco de Japón podría normalizar su política monetaria

El Banco de Japón podría normalizar su política monetaria y dejar atrás las medidas extraordinarias de estímulo, aplicadas desde el año 2013, si la tasa de inflación alcanza niveles compatibles con el objetivo de estabilidad de precios de la entidad a lo largo del ejercicio fiscal que dará comienzo en abril de 2019 y acabará en marzo de 2020.

El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, señaló recientemente que “si las condiciones económicas son favorables y se alcanza nuestro objetivo de precios, normalizaremos nuestra política monetaria (…) Los miembros del Consejo de Política Monetaria y yo pensamos que los precios subirán hacia el 2% para el ejercicio 2019, por lo que es lógico que pensáramos también debatir sobre una estrategia de salida”.

El pasado mes de febrero, el Gobierno de Japón propuso el nombramiento de Haruhiko Kuroda para un segundo mandato como gobernador del Banco de Japón, cargo que asumió en marzo de 2013. Desde ese momento, ha sido una pieza fundamental en la política expansiva promovida por el primer ministro nipón, Shinzo Abe, conocida como ‘Abenomics’.

Así, Kuroda asumirá un segundo mandato de cinco años al frente del Banco de Japón. Este hecho es inusual en el país, porque ningún banquero central había sido reelecto desde 1961, lo que sugiere el interés de Abe en que el responsable de aplicar los agresivos estímulos monetarios para dejar atrás la crisis sea el encargado de conducir su gradual retirada y normalización de la política monetaria.

El Banco Japón prevé reunirse los días 8 y 9 de marzo, aunque el nuevo mandato de Kuroda como gobernador comenzará el 9 de abril.

Desde que Kuroda asumió la presidencia del Banco de Japón en marzo del año 2013, ha fijado una variedad de medidas de estímulo monetario cuantitativo y cualitativo en el marco del plan económico diseñado por el Gobierno de Japón, conocido como ‘Abenomics’.

En abril de 2013, el Banco de Japón anunció una serie de medidas de estímulo entre las que incluía duplicar la base monetaria y las cantidades de deuda pública y otros instrumentos financieros adquiridos por el ente central, con el objetivo de alcanzar una meta de inflación del 2% en un plazo de dos años.

En enero de 2016, Kuroda llevó al Banco de Japón a establecer un tipo de interés del -0,1% a las nuevas reservas generadas por la banca en respuesta a la caída de los precios del petróleo.

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