
El aumento de las bajas laborales registrado durante los últimos años no afecta por igual a todos los trabajadores. Mientras los procesos de incapacidad temporal han crecido con fuerza entre los asalariados, los datos muestran una evolución muy diferente entre los trabajadores autónomos, que solicitan menos bajas médicas, aunque estas tienen una duración considerablemente superior.
Durante los últimos tres años, el número de procesos de incapacidad temporal iniciados por empleados por cuenta ajena aumentó un 14%. En el caso de los autónomos, por el contrario, las bajas disminuyeron un 3,5% en ese mismo periodo.
La diferencia también resulta significativa al observar la evolución desde la pandemia. Desde entonces, las bajas entre los asalariados se han incrementado un 55%, mientras que entre los trabajadores por cuenta propia el aumento se ha limitado al 11%.
Una incidencia mucho menor entre los autónomos
Los datos de incidencia, que reflejan el número de bajas por cada 1.000 trabajadores, evidencian igualmente las diferencias existentes entre ambos colectivos.
En 2025 había aproximadamente 10,2 autónomos de baja por cada 1.000 trabajadores por cuenta propia, lo que supone un incremento del 10,6% respecto a una década antes. Entre los asalariados, la incidencia pasó de 20,5 bajas por cada 1.000 trabajadores a algo más de 38, un aumento cercano al 86% en diez años.
Sin embargo, la menor cantidad de bajas no significa necesariamente que los autónomos disfruten de un mejor estado de salud. Las asociaciones representativas del colectivo consideran que muchos trabajadores por cuenta propia continúan desarrollando su actividad pese a encontrarse enfermos, debido a las consecuencias económicas que supondría interrumpir su trabajo.
En España existen más de 1,5 millones de autónomos personas físicas que trabajan sin empleados asalariados. Para estos profesionales, una baja médica puede implicar paralizar completamente la actividad, dejar de ingresar dinero, perder clientes o afrontar dificultades para reabrir posteriormente el negocio.
Las bajas superan ya los 104 días de media
Aunque los autónomos solicitan menos incapacidades temporales, cuando finalmente dejan de trabajar permanecen de baja durante periodos mucho más largos.
La duración media de una baja entre los trabajadores por cuenta propia alcanzó en 2025 los 104,7 días, frente a los 98,6 días registrados en 2023. La cifra también supera en once días la duración media observada en 2019 y en aproximadamente dieciséis días la correspondiente a 2015.
La situación es muy distinta entre los empleados por cuenta ajena. Las incapacidades temporales de los asalariados tuvieron una duración media de 38,8 días, alrededor de tres jornadas más que en 2023, pero prácticamente el mismo periodo que en 2019.
Esta diferencia podría estar relacionada con el momento en el que los autónomos deciden acudir al médico y solicitar la baja. El temor a perder ingresos provoca que algunos profesionales retrasen la atención sanitaria y continúen trabajando hasta que su estado de salud les impide mantener la actividad.
Además, cuando un autónomo se encuentra de baja no puede facturar ni realizar trabajos y debe continuar abonando su cotización a la Seguridad Social durante los dos primeros meses. La prestación económica también suele ser más reducida, ya que una parte importante del colectivo cotiza por bases inferiores a las de asalariados con ingresos similares.
A ello se suma que los autónomos no suelen disponer de los complementos previstos en algunos convenios laborales para que los trabajadores del régimen general mantengan el 100% de su salario durante una incapacidad temporal.
Las organizaciones del colectivo advierten de que retrasar el diagnóstico y el tratamiento puede agravar las enfermedades. Cuando una patología no se atiende desde sus primeras manifestaciones, aumenta el riesgo de que evolucione hacia un problema más complejo o persistente. Esto explicaría, al menos parcialmente, que las bajas de los autónomos sean menos frecuentes, pero mucho más prolongadas cuando finalmente resultan inevitables.


