
La campaña del IRPF vuelve a evidenciar las importantes diferencias fiscales entre territorios. Según el último informe del Registro de Economistas Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas, los contribuyentes con rentas bajas y medias pueden llegar a pagar más de 1.000 euros de diferencia en función de la comunidad autónoma en la que residan.
Estas variaciones afectan especialmente a quienes tienen ingresos entre 20.000 y 45.000 euros anuales, con Cataluña como una de las comunidades con mayor carga fiscal en estos tramos y el País Vasco entre las más favorables.
Diferencias relevantes en rentas medias
El estudio toma como referencia un contribuyente soltero, menor de 65 años y con ingresos exclusivamente procedentes del trabajo. En el caso de una renta anual de 30.000 euros, la tributación puede alcanzar los 4.958 euros en Cataluña, frente a los 4.495 euros en el País Vasco, lo que supone una diferencia de 463 euros.
Para salarios de 45.000 euros, la brecha fiscal supera los 1.000 euros. En Cataluña, la cuota puede situarse en 9.689 euros, mientras que en el País Vasco baja hasta 8.626 euros.
En el tramo de 20.000 euros anuales, aunque no siempre existe obligación de presentar declaración, la media de retenciones ronda los 1.772 euros, con diferencias destacadas frente a Navarra, donde la tributación es menor, y el País Vasco, donde puede llegar a ser nula en ese perfil concreto.
Mayor brecha en rentas altas
Las diferencias fiscales aumentan a medida que crece el nivel de ingresos. Para salarios de 70.000 euros, la tributación más elevada se registra en Extremadura, con más de 19.300 euros, frente a los 17.446 euros del País Vasco.
En los niveles más altos de renta, entre 110.000 y 600.000 euros, las diferencias son todavía mayores. Madrid aparece como la comunidad con menor carga fiscal en estos tramos, mientras que la Comunidad Valenciana presenta los niveles más elevados. Para un salario de 600.000 euros, la diferencia puede superar los 46.000 euros entre ambas regiones.
El papel de las comunidades en el diseño del impuesto
Estas variaciones se explican porque las comunidades autónomas gestionan el 50% del IRPF, lo que les permite modificar los tipos mínimos y máximos del impuesto, así como los mínimos personales y familiares, es decir, la parte del salario que queda exenta de tributación por considerarse necesaria para cubrir necesidades básicas.
El tipo mínimo estatal se sitúa en el 9,5%, aunque algunas comunidades lo reducen. Cantabria y Madrid lo sitúan en el 8,5%, mientras que La Rioja y Extremadura lo rebajan hasta el 8%. Navarra presenta el tipo mínimo conjunto más bajo del país.
En el extremo contrario, el tipo máximo aplicable a rentas superiores a 300.000 euros alcanza el 54% en la Comunidad Valenciana, frente al 45% en Madrid, lo que explica buena parte de las diferencias en la tributación de los contribuyentes con mayores ingresos.
Además, varias comunidades han incrementado los mínimos personales y familiares respecto al nivel estatal, entre ellas Andalucía, Galicia, Madrid, Navarra o el País Vasco, lo que también influye en la factura fiscal final de los contribuyentes según su lugar de residencia.


