Repsol ha presentado su plan estratégico para el periodo 2026-2028, en un contexto marcado por la tensión geopolítica internacional y el repunte del precio del crudo, con el barril de Brent rondando los 90 dólares. La compañía energética apuesta por reducir el ritmo de inversión en energías renovables y reforzar su negocio tradicional de petróleo y gas, con el objetivo de maximizar la generación de caja y la remuneración al accionista.
El nuevo plan contempla inversiones anuales de entre 2.500 y 3.000 millones de euros hasta 2028, una cifra inferior a la media de 3.900 millones anuales del plan anterior. De ese total, alrededor de dos tercios se destinarán al negocio convencional, mientras que aproximadamente un tercio se dirigirá a actividades bajas en carbono.
Menor ritmo en renovables y ajuste en emisiones
Dentro de esta estrategia, el peso de las energías limpias se reduce en comparación con el plan anterior. Solo una parte limitada del capital se destinará a nuevas instalaciones de generación renovable, mientras que el resto se dirigirá al desarrollo de proyectos industriales o a la rotación de activos en fase inicial.
La compañía mantiene su objetivo de alcanzar las emisiones netas cero en 2050, aunque ha ajustado sus metas intermedias para 2030. En lugar del recorte del 28% previsto anteriormente, el nuevo plan fija una reducción del 25% respecto a los niveles de 2016. No obstante, el grupo ha confirmado que ya ha cumplido su meta de reducir un 15% la intensidad de carbono para 2025.
El dividendo, prioridad para los accionistas
La remuneración al accionista se consolida como uno de los ejes principales de la estrategia de Repsol. El grupo prevé destinar entre el 30% y el 40% del flujo de caja operativo a dividendos y recompras de acciones, reforzando el atractivo para los inversores.
En este contexto, la petrolera elevará el dividendo hasta 1,051 euros por acción en 2026, lo que supone un incremento cercano al 8% respecto al año anterior. En total, la compañía prevé distribuir 3.600 millones de euros en dividendos entre 2026 y 2028.
Estados Unidos y Venezuela, claves en la producción
El plan estratégico también redefine el mapa de inversiones de la compañía. España y Portugal concentrarán más de la mitad de la inversión, mientras que Estados Unidos se consolida como el segundo gran destino, con cerca de un tercio del capital destinado a proyectos de exploración y producción.
La energética prevé aumentar su producción de petróleo y gas hasta entre 580.000 y 600.000 barriles equivalentes diarios en 2028, frente a los niveles actuales cercanos a los 548.000 barriles diarios. Este crecimiento se apoyará en proyectos en Norteamérica y potencialmente en Venezuela, mercados considerados estratégicos para el negocio de exploración y producción.


