
El Banco Mundial ha señalado que la deuda pública promedio de América Latina y el Caribe ha subido al 75,4% del PIB regional.
El economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, William Maloney, ha explicado que «los esfuerzos para mitigar los efectos de la crisis provocaron fuertes aumentos del gasto, lo que provocó mayores déficits y deuda pública» y ha agregado que en un escenario donde los gobiernos se ven abocados a estimular un crecimiento más dinámico, inclusivo y ecológico, los países «deberán reconsiderar qué tan eficientemente y qué tan bien gastan los recursos públicos».
El Banco Mundial ha recomendado a los gobiernos repensar las prioridades de gasto con el objetivo de beneficiar a los sistemas de salud o educación.
Además, el gasto en investigación y desarrollo, que se encuentra a la mitad del nivel de los países de ingresos medios, «se puede utilizar de manera más eficiente asegurando los vínculos entre los centros de investigación y el sector privado».
Por otro lado, el Banco Mundial ha recomendado un mayor número de transferencias públicas y de inversión en infraestructura, porque esto podría impulsar el crecimiento y reducir la desigualdad.
Además, la generación y el consumo de energía pueden ser más sostenibles desde el punto de vista ambiental y fiscal si los subsidios se orientan a las poblaciones vulnerables, porque entre el 40% y el 60% de los subsidios a la electricidad van al 20% de la población con mayores ingresos.
Los expertos del Banco Mundial han indicado que sería recomendable reducir las ineficiencias en la contratación pública y los programas de transferencias, que en la actualidad suponen una pérdida promedio del 4,4% del PIB. El organismo considera que esta iniciativa es mejor que recortar el gasto público.
Maloney ha destacado que «solo en adquisiciones, se estima que las mejores prácticas que reducen la corrupción, reducen las ineficiencias y aumentan la competitividad de las licitaciones pueden ahorrar hasta un 22% del gasto sin cambiar las leyes de adquisiciones existentes».
El Banco Mundial ha asegurado que hay espacio suficiente para expandir los impuestos sin que impacten de manera significativa en el crecimiento. Especialmente, los impuestos sobre propiedad y en menor medida sobre la renta.


