OMC recorta al 0,5% su previsión de comercio mundial para 2026

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OMC recorta al 0,5% su previsión de comercio mundial para 2026

El comercio mundial de mercancías crecerá apenas un 0,5% en 2026, según las últimas previsiones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), muy por debajo del 1,8% estimado anteriormente. El recorte supone un jarro de agua fría para las expectativas de recuperación global tras años de tensiones geopolíticas, disrupciones logísticas y políticas proteccionistas que han lastrado los flujos comerciales internacionales.

Según el informe publicado este lunes, la OMC atribuye la rebaja a una combinación de factores estructurales y coyunturales: la fragmentación geoeconómica en aumento, la desaceleración de las economías desarrolladas, el menor dinamismo del consumo global y los efectos persistentes de las barreras arancelarias impuestas en los últimos años. Aunque la institución prevé un repunte técnico del comercio en 2025 —estimado en un 2,6% gracias a la mejora de la demanda en Asia y el empuje de sectores vinculados a la inteligencia artificial—, la proyección para el año siguiente sugiere un retorno a la debilidad estructural.

«El comercio mundial ya no crece al ritmo del PIB global como lo hacía en décadas pasadas», señala el informe. «Nos enfrentamos a un nuevo paradigma donde las cadenas de suministro son más cortas, regionalizadas y resilientes, pero también menos eficientes desde el punto de vista del volumen total de intercambios».

El nuevo dato de 0,5% supone la tasa de crecimiento más baja para un año no marcado por una crisis global desde comienzos de siglo. Para ponerlo en contexto, entre 1990 y 2007 el comercio mundial crecía a un ritmo promedio de más del 6% anual.

Fragmentación y tensiones geopolíticas

La OMC advierte que el auge de políticas industriales orientadas a la autosuficiencia, en especial en sectores estratégicos como semiconductores, energía verde y defensa, ha alterado significativamente las dinámicas comerciales. En este entorno, bloques económicos como Estados Unidos, la Unión Europea y China han reforzado su enfoque nacional o regional, reduciendo su dependencia de proveedores globales.

Esta “desglobalización selectiva” —como la denominan algunos analistas— no solo afecta al volumen de comercio, sino también a la confianza de los inversores y a la previsibilidad de los mercados. El informe también señala que los aranceles y restricciones no arancelarias aplicados desde la guerra comercial entre EE. UU. y China siguen afectando el flujo de bienes intermedios.

Implicaciones para las economías exportadoras

La revisión a la baja tendrá un impacto significativo en países altamente dependientes del comercio exterior, especialmente en Asia y América Latina. Sectores como la automoción, la electrónica o la industria química podrían ver afectadas sus proyecciones de crecimiento, mientras que los exportadores de materias primas enfrentan una mayor volatilidad en los precios.

Aunque la OMC insiste en que el sistema multilateral sigue siendo esencial para estabilizar el comercio, reconoce que la recuperación plena dependerá de decisiones políticas y de una mayor cooperación internacional.

En un mundo cada vez más fragmentado, el estancamiento del comercio global puede ser más que un síntoma coyuntural: podría convertirse en una nueva norma.