Las bajas laborales por incapacidad temporal volvieron a marcar un máximo histórico en España durante 2025, consolidando una tendencia al alza que preocupa tanto a administraciones públicas como a sindicatos y organizaciones empresariales. Según los últimos datos provisionales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dirigido por Elma Saiz, la prevalencia media de procesos por contingencias comunes se situó en 53,7 bajas por cada 1.000 asalariados, frente a las 51,1 registradas en 2024.
El incremento mantiene una trayectoria ascendente sostenida desde 2012 y refleja un fenómeno estructural cuyo impacto económico alcanzó los 18.400 millones de euros en gasto público en 2025, convirtiéndose en la segunda mayor partida del sistema tras las pensiones.
Un problema creciente desde la pandemia
El aumento de las bajas laborales se ha intensificado especialmente en el último lustro. Tras situarse en 35,7 procesos por cada 1.000 trabajadores en 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia, la cifra ha escalado rápidamente hasta los niveles actuales.
Especialistas en derecho laboral y Seguridad Social consideran que se trata de un fenómeno multifactorial, en el que influyen factores sanitarios, demográficos, económicos y organizativos. Entre ellos destacan el envejecimiento de la población activa, el aumento de la demanda de atención primaria, el crecimiento de las listas de espera sanitarias y la evolución normativa que ha mejorado la protección económica durante las bajas.
Diferencias entre sindicatos, patronales y administraciones
El debate sobre las causas del aumento de la incapacidad temporal mantiene posiciones alejadas entre los agentes sociales. Mientras que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal señala factores como la falta de seguimiento de los procesos, la evolución normativa o el ciclo económico expansivo, los sindicatos CCOO y UGT insisten en que el principal origen del problema está en el deterioro del sistema sanitario y las listas de espera.
Actualmente, más de 846.000 personas aguardaban atención quirúrgica en España a finales de 2024, con un tiempo medio de espera de 126 días. Según los representantes sindicales, esta demora prolonga innecesariamente muchos procesos de baja laboral.
También influye el aumento de patologías relacionadas con la salud mental, especialmente entre trabajadores jóvenes. En este grupo de edad, las bajas han crecido con mayor intensidad en los últimos años que entre trabajadores de mayor edad.
El envejecimiento de la población trabajadora agrava la tendencia
Otro de los factores estructurales señalados por expertos es el progresivo envejecimiento del mercado laboral. Actualmente, el 36% de los ocupados tiene más de 50 años, frente al 19% registrado a comienzos de siglo. Este cambio demográfico aumenta la duración media de los procesos de incapacidad temporal y eleva su impacto económico en el sistema.
Además, el buen momento del empleo también influye en el incremento de las bajas. En contextos de crecimiento económico, el temor a perder el trabajo disminuye y resulta más probable que los trabajadores interrumpan su actividad por motivos de salud.
Negociaciones abiertas sin acuerdo claro
La Seguridad Social mantiene conversaciones con sindicatos y patronales para buscar soluciones que permitan contener el crecimiento de la incapacidad temporal, aunque por ahora no existe consenso sobre las medidas a adoptar.
Entre las propuestas analizadas figura el refuerzo del papel de las mutuas en el tratamiento de bajas traumatológicas o fórmulas de reincorporación progresiva al trabajo. Sin embargo, estas iniciativas dependen en gran medida de acuerdos con los servicios sanitarios autonómicos y todavía no se han desplegado de forma generalizada.
Desde el ámbito empresarial, organizaciones como la CEOE alertan del impacto del aumento de las bajas sobre la competitividad. Los sindicatos, por su parte, rechazan que el fenómeno responda a posibles fraudes generalizados y defienden que el foco debe ponerse en mejorar la atención sanitaria.
Evolución distinta entre autónomos y asalariados
El incremento de las bajas laborales se concentra principalmente entre trabajadores asalariados. En contraste, los autónomos registraron en 2025 una ligera reducción en la prevalencia de incapacidad temporal, situándose en 38,9 procesos por cada 1.000 trabajadores por cuenta propia.
Este colectivo presenta menos episodios de baja, aunque de mayor duración media, debido a que suelen interrumpir su actividad únicamente en casos de mayor gravedad médica.
La incidencia de la incapacidad temporal presenta importantes variaciones entre comunidades autónomas. Las tasas más elevadas se registran en Galicia, Canarias y Cantabria, mientras que las cifras más bajas corresponden a Islas Baleares, La Rioja y la Comunidad de Madrid.
El aumento generalizado de las bajas laborales no es exclusivo de España. Fuentes del sistema de Seguridad Social señalan que este fenómeno también se observa en otras economías europeas con poblaciones envejecidas, lo que añade complejidad a la búsqueda de soluciones a corto plazo.


