
La escalada del precio del queroseno provocada por la crisis en Oriente Medio ha elevado considerablemente los costes de las principales aerolíneas internacionales durante el primer semestre de 2026. Sin embargo, el impacto ha sido más del doble de intenso en Estados Unidos que en Europa cuando el gasto adicional se compara con los ingresos de las compañías.
American Airlines, Delta, United, Southwest y JetBlue incrementaron conjuntamente su factura de combustible en 7.552 millones de dólares respecto al mismo periodo del año anterior. Por su parte, IAG, Lufthansa, Air France-KLM, Ryanair y easyJet asumieron un sobrecoste de 1.998 millones de euros.
Aunque las diferencias entre ambos mercados también responden al mayor tamaño del sector aéreo estadounidense, los datos relativos muestran claramente la distinta intensidad del impacto. El combustible consumió aproximadamente el 7,3% de la facturación de las aerolíneas estadounidenses, frente al 3,1% de los ingresos obtenidos por las europeas.
Pese a esta mayor presión, los beneficios de las compañías norteamericanas descendieron de media un 34%, mientras que las ganancias del grupo de las cinco grandes aerolíneas europeas retrocedieron un 53%. Una de las razones es la mayor capacidad de las empresas estadounidenses para trasladar el aumento de los costes a sus tarifas. Sus ingresos crecieron de media un 14%, frente al avance del 5% registrado en Europa.
Las coberturas amortiguan el impacto en Europa
Las compañías europeas cuentan generalmente con programas de cobertura que permiten fijar con antelación el precio de una parte importante del combustible. En cambio, las aerolíneas estadounidenses permanecen más expuestas a las variaciones del mercado energético al vincular sus compras directamente a la evolución del barril de petróleo.
IAG fue el grupo europeo que mejor resistió el encarecimiento del queroseno. La matriz de Iberia, British Airways y Vueling elevó su gasto en combustible en 433 millones de euros, hasta alcanzar los 3.956 millones. Las coberturas generaron un efecto positivo de 769 millones, mientras que la depreciación del dólar redujo el impacto en otros 243 millones.
La compañía consiguió recuperar cerca del 60% del sobrecoste mediante el crecimiento de los ingresos y la aplicación de medidas de eficiencia. Aun así, su beneficio operativo cayó un 6,4% y el resultado neto disminuyó un 21%, hasta los 1.033 millones de euros.
Lufthansa fue la aerolínea europea más perjudicada. Su factura de combustible aumentó en 640 millones de euros, hasta los 4.176 millones. Aunque sus ingresos crecieron un 8% y las coberturas aportaron 585 millones, el grupo alemán pasó de obtener un beneficio de 127 millones a registrar pérdidas de 542 millones de euros.
Air France-KLM también cerró el semestre con números rojos. El grupo incrementó su gasto en combustible en 498 millones, hasta los 3.690 millones, y trasladó alrededor del 85% del aumento a sus ingresos. No obstante, pasó de ganar 401 millones a perder 61 millones de euros.
Ryanair elevó su factura energética en 280 millones de euros, pese a tener cubierto el 80% de sus necesidades de combustible. La parte no asegurada llegó a pagarse a precios próximos a los 150 dólares por barril. Además, la reducción del 6% de sus tarifas para mantener la demanda contribuyó a que su beneficio neto descendiera un 71%, desde 492 hasta 142 millones.
EasyJet soportó un impacto aproximado de 147 millones de euros. Sus ingresos aumentaron un 6%, impulsados por la demanda vacacional, pero el aumento del precio del queroseno y de otros costes operativos redujo su beneficio un 26%, hasta los 1.405 millones.
Southwest y United destacan entre las estadounidenses
En Estados Unidos, United Airlines registró uno de los mayores incrementos de costes, con 2.326 millones de euros adicionales durante el semestre. Sin embargo, la fuerte demanda y la subida de los precios elevaron su facturación un 13,5%, hasta los 28.084 millones, permitiéndole mejorar tanto su beneficio operativo como el resultado neto.
American Airlines añadió 2.226 millones de euros a su factura energética. Aunque logró unos ingresos récord de 26.663 millones, el avance de la facturación no fue suficiente para compensar el gasto adicional y la empresa terminó registrando pérdidas de 271 millones, frente al beneficio de 110 millones obtenido un año antes.
Delta Air Lines afrontó un sobrecoste de 1.724 millones de euros. La compañía incrementó sus ingresos un 16%, hasta los 30.982 millones, aunque su beneficio neto se redujo un 45%, desde 2.062 hasta 1.144 millones.
JetBlue fue una de las empresas más afectadas. Su gasto energético aumentó en 408 millones de euros y sus pérdidas se duplicaron, pasando de 245 a 492 millones.
En sentido contrario, Southwest fue la aerolínea estadounidense que mejor capeó la subida del combustible. Pese a soportar un sobrecoste de unos 867 millones de euros, la mejora de la demanda y su plan de transformación le permitieron multiplicar por siete el beneficio neto, desde 56 hasta 400 millones.
Las compañías confían ahora en que la presión sobre sus cuentas disminuya durante la segunda mitad de 2026. Las aerolíneas europeas se apoyarán en sus coberturas, mientras que las estadounidenses esperan compensar una parte mayor del gasto mediante el crecimiento de los ingresos y el mantenimiento de la demanda.


