Fedea detecta “indicios esperanzadores” en la economía española

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Fedea detecta "indicios esperanzadores" en la economía española

Fedea ha señalado que los indicadores publicados hasta ahora reflejan claramente el impacto de la pandemia del coronavirus sobre la economía española, pero también muestran “indicios esperanzadores” que apuntan hacia la reactivación.

No obstante, según se recoge en el tercer documento de una serie de boletines de seguimiento de la crisis del coronavirus, la intensidad de la reactivación está influenciada por el ritmo de desconfinamiento. Además, dice que, por el momento, la situación sigue siendo “muy preocupante”, con una tasa de paro efectiva del 36%, sólo cuatro décimas por debajo de la de abril.

La batería de indicadores de Fedea muestran una fuerte caída de la recaudación tributaria y un significativo aumento del gasto, mientras que las prestaciones por desempleo y cese de actividad tienden a estabilizarse en mayo tras “el dramático” repunte de abril.

Otros indicios esperanzadores, según Fedea, son el repunte del 26% en la contratación, la reducción en casi 400.000 efectivos del colectivo de trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs) y el aumento de la afiliación a la Seguridad Social en casi 200.000 personas.

Asimismo, también apunta que hay importantes diferencias territoriales en la evolución del empleo en función de la fecha de acceso a las distintas fases de la desescalada. De hecho, dice que los territorios que accedieron el 11 de mayo a la fase 1 han recuperado en mayo un 31,5% de la afiliación perdida en marzo y abril, mientras que los que accedieron el 25 de mayo sólo recuperaron un 9,1%.

Al sustraer de la afiliación a los afectados por ERTE para calcular el empleo efectivo, “la recuperación es mucho menor en todos los territorios”, según Fedea, que afirma que para los que accedieron el 11 de mayo a la fase 1 sería de un 17,5%, para los que accedieron el 18 de mayo, un 15,2%, y para los que lo hicieron el 25 de mayo, de un 7,8%.

Por otro lado, Fedea ha señalado que con la creación del ingreso mínimo vital se ha colmado, “aunque con un retraso considerable”, la principal “laguna” que persistía en las medidas adoptadas para proteger a los hogares de los efectos de la crisis del coronavirus, introduciendo una “prestación de cierre” que cubre a aquellos colectivos que no están protegidos por los programas existentes de sustitución de rentas laborales.

No obstante, ha resaltado que esta prestación, sin embargo, no se concibe como una medida de emergencia para paliar los efectos de la crisis, “sino como una herramienta permanente de lucha contra la pobreza y la exclusión social que busca reforzar uno de los flancos más débiles de nuestro sistema de protección social”.

Fedea ha puesto de relieve que la Encuesta de Población Activa del primer trimestre y el registro de paro de los últimos meses han sido bastante elocuentes en cuanto a la magnitud y rapidez de la destrucción de empleo, reforzando con ello “la muy negativa percepción” acerca del comportamiento de la actividad productiva durante este año.

No obstante, cree que, “quizá no sea el momento de centrarse en la magnitud de la inevitable recesión, o de la figura que adoptará la senda de recuperación del PIB”. “La cuestión es que, especialmente en estos momentos tan trágicos, no debemos distraernos de lo fundamental, que es evitar la destrucción de empleo, primero, y la recuperación del mismo, después”, ha incidido.

Fedea ve con buenos ojos el papel desarrollado por los ERTE, “aunque la corta historia de los mismos no ha permitido pulir suficientemente la normativa, de modo que hubieran podido tener una aplicación más amplia”. Ahora cree que habría que centrarse en minimizar la pérdida de puestos de trabajo, y en incentivar la creación de empleo.

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