
El ciudadano medio en España dedica 228 días al año a pagar impuestos, lo que equivale a más de siete meses completos de trabajo destinados a cumplir con las obligaciones fiscales. Así lo recoge el informe anual de la Fundación Civismo, que calcula cada ejercicio el denominado “Día de la Liberación Fiscal”, es decir, la fecha a partir de la cual los contribuyentes comienzan a generar ingresos para sí mismos.
En 2025, ese día se ha fijado en el 18 de agosto, lo que supone un retraso de 16 días respecto al año anterior, debido a un aumento general de la presión tributaria. Según el estudio, el esfuerzo fiscal de los españoles se sitúa entre los más elevados de Europa, especialmente si se compara con países de renta y estructura económica similar.
¿Cómo se calculan los días de impuestos?
El análisis de Civismo distribuye la carga tributaria entre los diferentes impuestos que pagan los ciudadanos a lo largo del año. De los 228 días que se dedican al pago de impuestos:
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102 días corresponden a las cotizaciones sociales.
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54 días al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
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36 días al IVA.
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26 días a impuestos especiales sobre carburantes, alcohol y tabaco.
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10 días a otros tributos, como el Impuesto de Sociedades o tasas autonómicas y locales.
De esta forma, más de la mitad del esfuerzo tributario se concentra en las cotizaciones sociales, que son soportadas tanto por el trabajador como por el empresario, aunque Civismo insiste en que “en última instancia recaen sobre el salario real del empleado”.
España, a la cabeza de la presión fiscal efectiva
El informe señala que, aunque España no figura entre los países con mayores tipos nominales, la combinación de impuestos directos, indirectos y cotizaciones hace que la carga efectiva sobre el ciudadano medio sea muy elevada.
En términos comparativos, los españoles trabajan más días que los alemanes (214 días) o los británicos (196 días) para cubrir su factura fiscal anual. En países nórdicos como Suecia o Dinamarca el esfuerzo es mayor, pero Civismo subraya que allí existe un retorno más visible en términos de servicios públicos, mientras que en España persisten carencias en áreas como pensiones, vivienda o sanidad.
Debate político y económico
La publicación de este informe reaviva el debate sobre la sostenibilidad del sistema fiscal español. Para la Fundación Civismo, los datos muestran que el modelo actual “desincentiva el trabajo y el ahorro”, al tiempo que reduce el margen disponible de las familias en un contexto de inflación todavía elevada.
Por su parte, el Gobierno defiende que la recaudación récord es necesaria para financiar políticas sociales y sostener el Estado del bienestar, destacando que España aún mantiene una presión fiscal agregada inferior a la media de la eurozona en términos de PIB.
Un reto para la competitividad
Los expertos coinciden en que el gran desafío es encontrar un equilibrio entre suficiencia recaudatoria y competitividad económica. Con un mercado laboral marcado por la temporalidad y la baja productividad, el peso de las cotizaciones y los tributos sobre el salario medio sigue siendo un obstáculo para el poder adquisitivo de los trabajadores.
El retraso del “Día de la Liberación Fiscal” hasta el 18 de agosto supone una señal de alerta en este debate, que volverá a marcar la agenda económica y política en los próximos meses.


