
Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), ha asegurado en un seminario organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que nos encontramos en la «recta final» de las subidas de tipos de interés.
«Estamos entrando en la recta final», ha afirmado De Guindos, aunque ha advertido contra los efectos de segunda ronda y las expectativas de inflación, por lo que cree que la decisión de tipos de mediados de septiembre aún está «abierta».
De Guindos ha indicado que la subida de tipos ya está endureciendo las condiciones de financiación, lo cual está derivando en una caída en la demanda de crédito. El exministro de Economía ha recordado que las decisiones en política monetaria se expresan con un «retardo» de entre 12 y 24 meses.
De Guindos ha subrayado los efectos negativos de la inflación, que ha calificado de «mal absoluto para la vida económica y social» por el impacto que tiene, sobre todo, en los segmentos de población con menor renta, ya que estos consumen más y adquieren más productos.
De esta forma, ha defendido la política de subida de tipos de interés como una «medicina amarga, pero una medicina necesaria» para que la economía se sanee y vuelva a crecer. «La mejor contribución que puede hacer, sin duda, un banco central al futuro de la actividad económica es reducir la inflación», ha resumido De Guindos.
En línea con lo anterior, De Guindos también ha puesto en valor la intervención expansiva del BCE durante la pandemia, ya que el respaldo a la liquidez evitó que «el derrumbe [del sistema] fuera muy superior».
No obstante, a medida que se reactivaba la economía y estallaba la guerra de Ucrania, el ejecutivo ha reconocido que los economistas se equivocaron al creer que la inflación sería «temporal», lo cual desembocó en un posterior endurecimiento monetario para atajarla.


