Funcas publica “Las claves del crédito bancario tras la crisis”

No Comentado

Funcas publica “Las claves del crédito bancario tras la crisis”

La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) ha publicado el libro “Las claves del crédito bancario tras la crisis”, con las aportaciones de José García Montalvo, Joaquín Maudos, Santiago Carbó y Francisco Rodríguez.

El sector bancario español ha vivido con la crisis financiera uno de los procesos de reestructuración más intensos en el panorama internacional. Ese proceso ha propiciado un aumento importante de la concentración bancaria y cabe preguntarse en qué medida la nueva industria financiera española está preparada para atender a la demanda de crédito y reforzar el proceso de recuperación económica.

El sector bancario español afronta también retos futuros, ya que tanto en España como en muchos otros países, la crisis y los cambios regulatorios aplicados para hacerle frente y evitar que se repita van a determinar una nueva manera de hacer banca en el futuro.

Estamos ante una vuelta a los principios básicos del sistema financiero, o lo que algunos denominan “banca aburrida”. Un modelo de negocio caracterizado por una base de depositantes grande; una baja exposición a la financiación mayorista; una mayor diversificación de los ingresos, y una participación menor en actividades de negociación en activos financieros y participaciones industriales.

El texto publicado por Funcas examina estas cuestiones, así como hasta qué punto el proceso de reestructuración que se ha producido en el sistema financiero español tiene incidencia en la competencia en el sector y cómo afectan la concentración bancaria y las provisiones para insolvencias a la cantidad y calidad del crédito.

Santiago Carbó y Francisco Rodríguez estudian la influencia de la concentración bancaria en la cantidad y calidad del crédito. Su conclusión es que podría tener un efecto negativo sobre el crecimiento de la inversión crediticia y un efecto positivo en la calidad de los préstamos concedidos. Y subrayan que los indicadores macroeconómicos (en tanto que aproximación de las condiciones de demanda) tienen, de media, un efecto más sustancial que la reestructuración bancaria a la hora de explicar la cantidad y calidad de la inversión crediticia de una entidad.

Ambos expertos analizan el papel de las políticas de provisiones bancarias en la estabilidad financiera a través de su efecto en la calidad de los préstamos. Para ello, los autores evalúan la efectividad del sistema de provisiones anticíclicas español analizando hasta qué punto ha conseguido, en la práctica, reducir la prociclicidad, acotar la discrecionalidad de los gestores bancarios y moderar el crecimiento del crédito.

Sus conclusiones son que las provisiones dinámicas han reducido considerablemente la prociclicidad ligada a las provisiones para insolvencias y, aunque no han disuadido a los bancos españoles de utilizar varios mecanismos discrecionales de gestión de los resultados, este comportamiento ha sido menos significativo (en el sentido tanto económico como estadístico del término) tras la implantación de las provisiones anticíclicas. Sin embargo, su implantación no pareció prevenir un crecimiento muy acusado del crédito durante el periodo pre‐crisis, un factor que puede estar detrás del considerable repunte posterior de la morosidad. Los autores identifican las ventajas potenciales de las provisiones anticíclicas respecto a la relajación de los estándares crediticios y la discrecionalidad de los gestores bancarios en materia de provisiones.

Por su parte, José García Montalvo argumenta en el texto publicado por Funcas que la implantación de la nueva regulación financiera y la formación de una verdadera unión bancaria se notarán significativamente en el modelo de negocio de los bancos. Los nuevos requisitos de capital implican un aumento de la cantidad y la calidad del capital respecto a los activos ponderados por riesgo (APR). Esto se plasma en una definición más estricta del capital regulatorio y un nivel más elevado de la ratio de capital. Ante esta situación los bancos reaccionarán de dos formas: aumentando el capital de mayor calidad o reduciendo los APR mediante una gestión activa. De esta forma, las entidades se orientarán hacia un modelo de negocio que se corresponde con las actividades de banca minorista centradas en el análisis de riesgos de productos financieros tradicionales como hipotecas o préstamos empresariales, y la provisión de servicios de medios de pago.

Joaquín Maudos analiza la incidencia del proceso de reestructuración bancaria sobre la concentración y la competencia. Según el autor, la anterior etapa de expansión en la que el crecimiento económico iba de la mano de tasas de crecimiento elevadas del crédito bancario, generó el caldo de cultivo para que los bancos basaran su comportamiento en la ganancia de cuota de mercado incrementando no solo el nivel de riesgo asumido, sino también su concentración en la actividad inmobiliaria. De modo que el exceso de capacidad terminó pasando factura en términos de inestabilidad financiera y riesgo sistémico, mientras que un nivel de competencia más equilibrado puede resultar más beneficioso.

Según señala Maudos en “Las claves del crédito bancario tras la crisis”, publicado por Funcas, la concentración bancaria resultante de la reestructuración del sector no debería traer consigo una disminución de la eficiencia, si las entidades más ineficientes son absorbidas por las más eficientes, como ha sucedido en varios casos.

En otros ejemplos, las fusiones que han implicado ayudas públicas han estado determinadas por planes de viabilidad, que exigían el recorte de capacidad de las entidades, lo que también ha contribuido al aumento de su eficiencia.

En : Cajas

Sobre el autor

Artículos Relacionados

Dejar una respuesta

Su dirección de correo no será publicada. Los campos requeridos están marcados como (requerido)