
El Ibex 35 ha cerrado la última sesión de la semana con un descenso del 0,45%, hasta los 19.425,3 puntos, aunque el balance de las cinco jornadas ha sido positivo, con una subida acumulada del 0,40%.
El selectivo español no ha conseguido conservar la referencia de los 19.500 enteros, que llegó a superar en los primeros compases de la semana. Durante esos días alcanzó nuevos máximos intradía, cerca de los 19.575 puntos, si bien la volatilidad de las últimas sesiones terminó alejando al índice de esa cota psicológica.
La evolución semanal ha estado marcada por un comportamiento irregular. El Ibex inició la semana con fuerza, apoyado por la relajación de algunas incertidumbres internacionales y por la caída de los precios del petróleo. Sin embargo, las dudas en torno al comportamiento de las grandes tecnológicas volvieron a ganar protagonismo en los mercados y provocaron un aumento de la cautela entre los inversores.
Esta situación favoreció una rotación de carteras hacia sectores menos expuestos a la tecnología. En el mercado español, las compañías vinculadas al turismo y al transporte encontraron cierto respaldo por el descenso del crudo, mientras que los valores ligados a la defensa y a la industria registraron una evolución más desigual.
En la sesión de este viernes, Fluidra lideró las subidas dentro del selectivo, con un avance superior al 3,7%. También destacaron en positivo Colonial, Iberdrola, Bankinter, Mapfre y Acciona. En el lado contrario, ArcelorMittal encabezó los descensos, seguida de Sacyr, Enagás, Ferrovial e IAG.
La jornada reflejó un mercado dominado por la selección de valores y no por una tendencia generalizada. Mientras algunas empresas defensivas y ligadas a servicios mantuvieron el pulso comprador, las compañías más sensibles al ciclo económico, a las materias primas o al comercio internacional registraron mayores ventas.
Las principales Bolsas europeas también terminaron el viernes en negativo. Fráncfort fue la plaza más castigada, seguida de Milán y París, mientras Londres registró una caída más moderada. El deterioro del sentimiento inversor coincidió con una sesión de debilidad en Wall Street, donde persistieron las dudas sobre las valoraciones y el retorno de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial.
En el mercado de materias primas, el petróleo volvió a caer con fuerza. El barril de Brent cedía más de un 4% al cierre europeo, mientras que el West Texas Intermediate se situaba por debajo de los 69 dólares. Esta evolución contribuyó a moderar la presión sobre las expectativas de inflación, aunque tuvo un efecto desigual en los distintos sectores bursátiles.
Por su parte, la rentabilidad del bono español a diez años cerró la semana en el 3,343%, con la prima de riesgo en torno a los 49 puntos básicos. El euro, además, avanzó frente al dólar hasta situarse en el entorno de los 1,14 dólares.
Con este resultado, el Ibex 35 conserva un saldo semanal positivo, aunque afronta las próximas jornadas pendiente de la evolución del sector tecnológico, los datos económicos y el comportamiento del petróleo.


