
Bolsas y Mercados Españoles (BME) ha propuesto la exención de los dividendos y de las ganancias derivadas de la desinversión en las pequeñas y medianas empresas cotizadas, así como también la no sujeción al Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR).
El comité de expertos creado por el Ministerio de Hacienda para la reforma del sistema tributario abrió en el mes de junio un espacio de participación y un correo electrónico para recibir las propuestas relacionadas con esta cuestión.
BME ha explicado que la fiscalidad de determinados productos financieros en España está «limitando el desarrollo de su oferta en el mercado español», mientras que otros países de Europa apuestan por la «corrección de algunas características con el objetivo de diversificar su mercado y ampliar las opciones de inversión a disposición de los ahorradores».
Además, el BME ha propuesto la deducción en la cuota íntegra del IRPF de cierto porcentaje de las inversiones estables aportadas a través de ampliaciones de capital u ofertas públicas de compañías que vayan a cotizar en BME Growth y, para las sociedades, beneficios similares a los del capital riesgo, con la exención del 99% de la ganancia obtenida cuando la desinversión se produzca transcurrido más de un año.
Para los fondos cotizados o ETF, el BME propone establecer un régimen fiscal en las plusvalías y señala que la ausencia de diferimiento fiscal resta competitividad a estos productos frente a los fondos de inversiones tradicionales.
En relación a las sociedades de inversión (sicav), BME ha criticado «la permanente incertidumbre regulatoria» y ha agregado que se debe frenar su deslocalización con un procedimiento para su conversión en fondos en una plataforma gestionada por BME.
Los directivos del grupo han criticado la introducción de requisitos adicionales para disfrutar de los beneficios fiscales de las sicav con la Ley de medidas de prevención y lucha contra el fraude, que habría contribuido a «desestabilizar» este sector.
BME señala en el documento que «la figura existe en toda la Unión Europea y con condiciones más laxas que en España, de ahí que los nuevos vehículos estén creándose en el extranjero, especialmente en Luxemburgo, país donde se cuida al máximo la industria de gestión de activos. Los últimos cambios en la fiscalidad no son relevantes cuantitativamente, pero, nuevamente, sí trasladan un mensaje negativo y de incertidumbre para los inversores».
Por otro lado, BME considera que la tasa a las transacciones financieras debería implementarse en el conjunto de la Unión Europea (UE) para evitar arbitraje regulatorio y que todos los mercados europeos puedan moverse en un entorno fiscal similar.


