
El Ibex 35 ha cerrado este martes con una caída del 0,34%, hasta los 19.476,5 puntos, y ha vuelto a situarse por debajo de la cota de los 19.500 enteros que había conquistado en la jornada anterior. El ajuste se produce después de que el selectivo firmara el lunes un máximo histórico de cierre en los 19.542,3 puntos.
La sesión ha estado condicionada por el deterioro del ánimo inversor en los mercados internacionales, especialmente tras las correcciones registradas por las grandes compañías tecnológicas estadounidenses. La presión sobre el Nasdaq ha trasladado cautela a la renta variable europea, en un contexto en el que persisten las dudas sobre la evolución de las negociaciones en Oriente Próximo y sus efectos sobre el comercio energético.
El índice español ha atravesado una jornada volátil. Tras moverse en terreno negativo durante buena parte de la sesión, llegó a aproximarse nuevamente a sus máximos intradía antes de volver a ceder terreno en el tramo final. Pese al descenso, el Ibex conserva una ganancia acumulada superior al 12% en lo que va de 2026, después de encadenar varias semanas de fuerte recuperación.
Entre los valores con peor comportamiento figuraron ACS, que retrocedió un 3,05%; Acciona, con una caída del 2,04%; y Acciona Energía, que perdió un 1,91%. También cerraron con descensos Naturgy, Bankinter y Cellnex, en una sesión en la que la mayoría de los componentes del selectivo terminó en negativo.
En el lado contrario, Telefónica lideró las subidas con un avance del 2,59%, seguida de Amadeus, que ganó un 1,91%, y Endesa, que se revalorizó un 0,91%. Repsol y Rovi también finalizaron en positivo, aunque sus avances no lograron compensar las ventas en otros valores de elevada ponderación.
El tono bajista se extendió al resto de las grandes plazas europeas. Fráncfort, París y Milán registraron descensos más acusados que el mercado español, mientras que Londres se desmarcó con una evolución prácticamente plana o ligeramente positiva al cierre. La divergencia confirmó que la reacción de los inversores fue generalizada, aunque la Bolsa española logró limitar las pérdidas frente a algunas de sus homólogas.
En las materias primas, el petróleo continuó a la baja ante la expectativa de una mayor disponibilidad de crudo iraní y la atención puesta en la situación del estrecho de Ormuz. El barril de Brent se movía en el entorno de los 77 dólares y el West Texas Intermediate, de referencia en Estados Unidos, rondaba los 73 dólares al cierre de los mercados europeos.
En la renta fija, el interés exigido al bono español a diez años descendió ligeramente, si bien la prima de riesgo frente a Alemania repuntó hasta situarse en torno a 47 puntos básicos. Los inversores mantienen así la cautela ante un escenario en el que conviven la corrección tecnológica, la incertidumbre geopolítica y la expectativa de nuevas señales de los bancos centrales.


