
El Ibex 35 se daba la vuelta en la media sesión de este miércoles y cedía un 0,11%, hasta situarse en los 17.555,4 puntos, en una jornada marcada por la evolución del precio del petróleo, que se mantenía en el entorno de los 107 dólares por barril, y por la cautela de los inversores ante el escenario internacional.
El selectivo madrileño, que había iniciado la sesión con avances próximos al 0,7%, perdía impulso conforme avanzaba la mañana y entraba en terreno negativo, en línea con el comportamiento más moderado registrado en otras plazas europeas. El mercado optaba así por la prudencia, en un contexto en el que el encarecimiento de la energía continúa condicionando las expectativas económicas y financieras.
En concreto, el barril de Brent, de referencia en Europa, se situaba en torno a los 107,13 dólares, mientras que el West Texas Intermediate cotizaba ligeramente por encima de los 101 dólares. Aunque el crudo mostraba una ligera moderación respecto a sesiones anteriores, seguía instalado en niveles elevados, lo que mantiene la presión sobre los mercados y sobre las perspectivas de inflación.
Los inversores continúan pendientes de cualquier novedad que pueda afectar al equilibrio energético global, especialmente en un momento en el que el mercado sigue muy sensible a la geopolítica y a sus posibles efectos sobre las materias primas. El petróleo vuelve a actuar así como uno de los principales termómetros del sentimiento inversor, al influir de forma directa tanto en los costes empresariales como en la capacidad de consumo y en la hoja de ruta de los bancos centrales.
En este escenario, la Bolsa española no lograba consolidar el rebote de la apertura y se sumaba a un tono de negociación más contenido en Europa, donde los operadores evitaban tomar posiciones de riesgo de forma decidida. La incertidumbre sobre la duración de las tensiones internacionales, unida al mantenimiento del barril en cotas elevadas, refuerza la idea de que la renta variable seguirá moviéndose con alta sensibilidad a los titulares macroeconómicos y geopolíticos.
De este modo, la sesión de media jornada reflejaba un mercado sin dirección clara, en el que cualquier atisbo de optimismo inicial puede verse rápidamente neutralizado por la falta de visibilidad. En el caso del Ibex 35, el paso de las ganancias a las pérdidas vuelve a poner de relieve la fragilidad del sentimiento inversor, en un entorno en el que la energía, la inflación y el contexto exterior siguen marcando el ritmo de la negociación.


