Las bolsas asiáticas se desploman por la tensión en Oriente Próximo

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Los mercados bursátiles asiáticos han comenzado la semana con un notable retroceso impulsado por la creciente incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo. La intensificación del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado una reacción inmediata en los mercados financieros, donde los inversores han optado por reducir su exposición al riesgo.

Entre los índices más castigados destaca el Kospi surcoreano, que ha registrado una caída cercana al 6%, mientras que el Nikkei 225 japonés ha retrocedido más de un 5% durante la sesión. La volatilidad refleja el temor de los mercados a que la situación pueda afectar al suministro energético mundial y generar un nuevo episodio de inestabilidad económica.

Este movimiento se produce además en un contexto de elevada sensibilidad de los mercados globales ante cualquier alteración en los flujos de materias primas estratégicas.

El petróleo se dispara más de un 17% y presiona a los mercados

Uno de los principales factores que explica la reacción de las bolsas ha sido el brusco encarecimiento del petróleo. Durante las últimas horas, el barril de Brent, referencia en Europa, ha alcanzado los 109,03 dólares, lo que supone un incremento del 17,63% en medio de la escalada militar.

En paralelo, los futuros del crudo estadounidense WTI han superado los 105 dólares por barril. Este repunte sitúa al mercado energético cerca de niveles que no se veían desde la crisis energética de 2022.

El aumento del precio del crudo vuelve a activar las preocupaciones sobre un posible repunte de la inflación global, especialmente si el conflicto deriva en interrupciones prolongadas del suministro.

Japón y China vigilan el impacto energético

El impacto en Asia ha sido especialmente relevante en economías altamente dependientes de las importaciones energéticas. Japón, uno de los mayores compradores de petróleo del mundo, se encuentra entre los países más sensibles a cualquier alteración en las rutas de suministro.

La incertidumbre se ha intensificado ante la posibilidad de que el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, una de las principales vías de transporte de crudo del planeta, pueda verse afectado por la escalada militar. Este escenario explica parte del nerviosismo que ha dominado la sesión bursátil en Tokio.

En China, otro gran consumidor de petróleo, las pérdidas han sido más moderadas. El principal índice de grandes compañías retrocedía alrededor de un 1,7%, amortiguado en parte por las reservas estratégicas de crudo que mantiene el país.

Los mercados occidentales anticipan una jornada negativa

La presión vendedora no se ha limitado a Asia. Los mercados de futuros muestran que la incertidumbre ya se está trasladando a otras regiones financieras.

En Estados Unidos, los futuros del S&P 500 registraban descensos cercanos al 2%, mientras que los del Nasdaq caían alrededor de un 2,3%.

En Europa, los principales índices también anticipan una apertura a la baja. Los futuros del Euro Stoxx 50 y del DAX alemán retrocedían en torno al 2%, mientras que el Ibex 35 apuntaba a pérdidas cercanas al 3%. En Italia, el FTSE MIB reflejaba caídas próximas al 1%.