
El Ibex 35 cotizaba a media sesión de este lunes con una caída del 0,4%, lo que llevaba al selectivo madrileño a situarse por debajo de la cota de los 18.300 puntos, en una jornada marcada por el repunte del petróleo y por el aumento de la tensión geopolítica en Oriente Próximo.
En concreto, el índice español se movía en torno a los 18.270 enteros hacia el ecuador de la sesión, después de haber recuperado el pasado viernes el nivel de los 18.300 puntos. La presión vendedora volvía así al mercado nacional en un contexto de mayor cautela entre los inversores, atentos a la evolución del crudo y a sus posibles efectos sobre la inflación, los costes empresariales y la política monetaria.
El barril de Brent, de referencia en Europa, escalaba hasta la zona de los 97 dólares, impulsado por los nuevos ataques entre Irán e Israel y por el temor a que el conflicto pueda afectar a rutas estratégicas de suministro energético. Por su parte, el West Texas Intermediate, de referencia en Estados Unidos, también registraba avances relevantes y se situaba por encima de los 94 dólares.
El encarecimiento del petróleo penalizaba especialmente a los valores más sensibles al coste energético y al ciclo económico. Entre los descensos más destacados del Ibex 35 figuraban IAG, Merlin Properties, ACS, Ferrovial y Amadeus, mientras que en el lado positivo se situaban compañías como Indra, Repsol, Sabadell, Colonial y BBVA.
La subida de Repsol respondía al avance del crudo, que favorece a las compañías petroleras, mientras que el sector turístico y de transporte acusaba el impacto potencial de un combustible más caro. En el caso de las aerolíneas, el precio del petróleo es una de las principales variables de coste, por lo que cualquier tensión prolongada en el mercado energético suele trasladarse de forma inmediata a la cotización.
El tono negativo también se extendía a buena parte de las principales plazas europeas. Fráncfort y París registraban retrocesos, al igual que Londres, mientras que Milán lograba mantenerse ligeramente en positivo. La sesión estaba condicionada por el temor a una nueva escalada en Oriente Próximo y por la posibilidad de que el aumento del crudo complique el escenario de inflación en las economías desarrolladas.
En Asia, los descensos fueron más intensos, con fuertes caídas en los principales índices de Japón, Corea del Sur, Hong Kong y China. La aversión al riesgo se vio reforzada por las dudas sobre el sector tecnológico y por la reacción de los inversores ante el repunte de las materias primas energéticas.
En el mercado de deuda, la rentabilidad del bono español a diez años se situaba cerca del 3,5%, mientras la prima de riesgo española se mantenía en el entorno de los 44 puntos básicos. En el mercado de divisas, el euro cotizaba con ligeros movimientos frente al dólar, en una jornada en la que los inversores buscaban referencias sobre la evolución de los tipos de interés y la respuesta de los bancos centrales ante un nuevo foco de tensión inflacionista.
Con este escenario, el Ibex 35 afrontaba la segunda mitad de la sesión condicionado por la evolución del petróleo, las noticias procedentes de Oriente Próximo y la apertura de Wall Street, que podía marcar el tono final de una jornada de elevada sensibilidad para los mercados internacionales.


