
El consejero delegado de Banco Santander, Héctor Grisi, ha descartado categóricamente la posibilidad de realizar adquisiciones en el mercado español, al considerar que la entidad ya cuenta con la escala y la base de clientes necesarias para competir eficazmente. “No sentimos la necesidad de hacer ninguna adquisición en España porque tenemos un peso específico, escala para competir y un número de clientes importante”, afirmó durante la presentación de resultados del tercer trimestre.
La declaración llega en un contexto marcado por la reciente oferta pública de adquisición (OPA) fallida de BBVA sobre Banco Sabadell, lo que ha vuelto a situar el debate sobre la consolidación bancaria en el centro del sector financiero español. Grisi no descartó que haya espacio para fusiones en España, aludiendo a que “la consolidación tiene sentido” desde el punto de vista de eficiencia y escala, pero subrayó que Santander no necesita moverse en esa dirección.
El banco obtuvo un beneficio atribuido de 10.337 millones de euros en los primeros nueve meses del año, un 11 % más que en el mismo periodo de 2024. En el tercer trimestre el beneficio alcanzó los 3.504 millones, con un aumento interanual del 8 %. La rentabilidad sobre el capital tangible (RoTE) se situó en el 16,1 %, y la ratio de capital CET1 fully loaded ascendió al 13,1 %.
Grisi destacó la disciplina de la entidad en la asignación de capital, que sigue una jerarquía clara: el crecimiento orgánico rentable tiene prioridad, seguido por la retribución al accionista —que este año se materializa en un dividendo por acción de 18,6 céntimos y un programa de recompra de acciones de 1.600 millones de euros— y, en tercer lugar, adquisiciones solo si aportan valor.
En este sentido, el consejero delegado puso como ejemplo la reciente compra de TSB en el Reino Unido —filial de Banco Sabadell— por unos 3.100 millones de euros, operación que encaja, según sus palabras, con la estrategia de reforzar mercados donde ya tienen presencia, pero necesitan mejorar escala y rentabilidad.
Por otro lado, Grisi aprovechó su intervención para reclamar avances regulatorios en Europa que faciliten las fusiones bancarias transfronterizas. En particular, pidió una revisión del marco legal de las OPAs para hacerlo “más claro y eficiente”, y reiteró la necesidad de completar la unión bancaria con un fondo común de garantía de depósitos.
El director financiero, José García Cantera, se sumó a esta demanda señalando dos obstáculos clave: los recargos de capital vinculados al tamaño —que penalizan a los grandes bancos— y la falta de fungibilidad de la liquidez en Europa, lo que dificulta el libre movimiento de capitales y depósitos dentro del continente. Según Cantera, “es muy difícil que veamos grandes operaciones transfronterizas en Europa hasta que no se solucionen estos temas”.


