
Abanca ha cerrado los nueve primeros meses del ejercicio 2025 con un beneficio neto de 670 millones de euros, lo que supone un incremento del 5 % respecto al mismo periodo del año anterior. La entidad atribuye este crecimiento al buen comportamiento del negocio bancario tradicional, la contención de costes y una mejora en la calidad del crédito.
Según ha comunicado la propia entidad, la evolución de los ingresos recurrentes y una gestión prudente del riesgo han permitido mantener la senda de crecimiento pese al contexto de moderación económica en Europa y el endurecimiento de las condiciones financieras.
La cartera de crédito vivo alcanzó los 49.000 millones de euros, con un crecimiento sostenido en el segmento de empresas y autónomos, especialmente en Galicia, Asturias y León, donde Abanca mantiene una posición de liderazgo. Por su parte, los recursos de clientes se situaron en torno a los 63.000 millones, mostrando una mayor preferencia por productos de ahorro a plazo, en línea con la tendencia del mercado ante los tipos de interés elevados.
En términos de calidad crediticia, el ratio de morosidad se redujo ligeramente hasta el 2,3 %, mientras que la cobertura de activos dudosos se mantiene en niveles prudentes, en torno al 70 %. La entidad también ha reforzado su posición de capital, con una ratio CET1 fully loaded del 12,5 %, consolidando así su solvencia.
El consejero delegado de Abanca, Francisco Botas, ha subrayado que los resultados “confirman la solidez del modelo de negocio” y permiten afrontar los desafíos futuros “con una base sólida y un compromiso claro con el desarrollo económico del noroeste peninsular”.
Estos resultados se conocen en un momento en que el sector financiero español encara una fase de mayor competencia y presión regulatoria, con especial atención al impacto que pueda tener la evolución de la política monetaria del BCE en la rentabilidad del negocio bancario tradicional.


