Funcas: España, segundo país de la UE en inversión extranjera directa

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 Funcas: España, segundo país de la UE en inversión extranjera directa

Según señala la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) en su último número de Cuadernos de Información Económica, España es el segundo país de la Unión Europea (UE) en inversión extranjera directa.

España ha participado muy activamente en el proceso de expansión mundial de la inversión extranjera directa, no solo como receptor de inversiones, desde la década de los noventa, sino también como inversor, a partir del año 2000. Así, ha conseguido convertirse, entre los grandes países de la UE, en el tercero que más invierte en el exterior, por detrás del Reino Unido y Francia, y en el segundo mayor receptor, solo por detrás del Reino Unido.

Según los datos que aporta Rafael Myro en el último número de Cuadernos de Información Económica de Funcas, un total de 2.500 empresas españolas, con 4.500 filiales, han realizado inversiones directas en el exterior. Por lo que se refiere a las empresas extranjeras que invierten en España, suman más de 9.000 filiales, entre participaciones directas e indirectas.

Las inversiones de las empresas extranjeras en España se concentran en aquellas actividades menos atendidas por el capital doméstico, como las manufacturas de intensidad tecnológica media‐alta (automóviles, metalurgia y química) y alta (tecnologías de la información y farmacia). Estas inversiones extranjeras han supuesto entre 2006 y 2013 un incremento del empleo del 5,25%; han contribuido a reducir la tasa de paro en 3,15 puntos porcentuales; han aumentado los salarios reales un 1,89%, y suponen el 30% de las exportaciones.

Por lo que se refiere a las compañías españolas que invierten en el exterior, el estudio demuestra que su productividad es un 18% superior al resto lo que se explica, entre otras razones, porque dedican muchos más recursos a I+D y formación de sus empleados.

El crecimiento de los costes laborales unitarios en España durante la etapa previa a la crisis económica se ha interpretado como un factor que habría incidido negativamente en la competitividad de la economía española. Sin embargo, Aránzazu Crespo demuestra que el problema básico en el crecimiento agregado de los costes laborales unitarios en España no ha sido la evolución de dichos costes a nivel de empresa, sino la asignación de recursos que tiene lugar entre sectores y entre empresas en el seno de la economía.

Por tanto, si la economía española quiere ganar competitividad frente al exterior, no debe preocuparse solo por la contención de los costes laborales unitarios, sino resolver las distorsiones internas y aumentar la flexibilidad para reasignar los recursos (humanos, de capital y tecnológicos) hacia aquellas actividades con un mayor margen de crecimiento de la productividad. Una reasignación eficiente de recursos en la industria manufacturera española en 2008 habría impulsado la productividad total de los factores un 28%.

Ángel Berges y Sara Baliña dibujan el mapa de la deuda en España y la evolución que ha experimentado en los últimos años. Antes de la crisis, en el año 2007, el endeudamiento total de administraciones públicas, familias y empresas no financieras suponía un 250% del PIB. En junio de 2014, la deuda significaba el 322% del PIB.

Esta evolución al alza esconde un comportamiento muy desigual del sector público y el privado, ya que mientras el primero ha incrementado su endeudamiento, el segundo lo ha reducido. De hecho, España es el país que más ha recortado su endeudamiento privado: 40 puntos del PIB desde los máximos alcanzados en 2010. Especialmente intenso ha sido el descenso de la deuda en el sector empresarial, 27 puntos, fruto de la intensa restricción crediticia en algunos sectores como la construcción o la promoción inmobiliaria. Las familias han reducido su endeudamiento el equivalente a 12 puntos del PIB.

Santiago Carbó y Francisco Rodríguez analizan la situación de exclusión financiera en España y cómo la crisis ha impactado en el acceso a los servicios financieros, especialmente en lo relativo a la financiación. En los últimos años se ha progresado en las acciones tendentes a promocionar la inclusión financiera, si bien la crisis ha interrumpido esa evolución. Otra de las características observadas es que la distancia geográfica ha disminuido notablemente como factor de exclusión, debido a las nuevas tecnologías.

Funcas señala asimismo que el 93% de los españoles adultos poseen una cuenta bancaria, según reflejan cifras del Banco Mundial, dato análogo al de otros países del entorno europeo como Francia o Alemania, y muy por encima del caso de Italia. Además, un 35% son titulares de una cuenta de ahorro, un 43% tienen una hipoteca, y por último, el 43% es dueño de una tarjeta de crédito.

En : Bancos

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