Los sindicatos de CaixaBank han anunciado la convocatoria de una jornada de huelga para el viernes 27 de marzo, una movilización que coincidirá con la celebración de la Junta General de Accionistas de la entidad. La protesta responde, según las organizaciones sindicales, a la falta de avances en la negociación con la dirección tras varias acciones previas de presión laboral.
La convocatoria llega después del seguimiento masivo del paro parcial del pasado 9 de marzo, que superó incluso la participación registrada en la movilización del 3 de febrero. Las centrales sindicales consideran que, pese a estas protestas, la dirección del banco no ha ofrecido respuestas concretas a las demandas trasladadas por la plantilla.
Los sindicatos denuncian presión comercial y falta de medidas concretas
Las organizaciones sindicales han señalado que la entidad mantiene una ausencia de propuestas verificables para abordar los problemas que afectan al trabajo diario de los empleados. Entre las principales preocupaciones destacan la presión comercial elevada, los objetivos considerados desproporcionados y el deterioro del clima laboral en CaixaBank.
Ante esta situación, los representantes de los trabajadores reclaman la apertura de una negociación real que permita introducir cambios estructurales tanto en el modelo comercial como en la organización interna del trabajo, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y garantizar mayor sostenibilidad profesional en el sector financiero.
Movilizaciones para trasladar el conflicto al ámbito público
Los sindicatos han decidido intensificar el calendario de movilizaciones y situar el conflicto en el ámbito público aprovechando la celebración de la Junta General de Accionistas. La estrategia busca visibilizar la situación laboral de la plantilla en un momento especialmente relevante para la entidad.
Asimismo, las organizaciones sindicales han subrayado que los resultados récord de CaixaBank son consecuencia directa del esfuerzo de los trabajadores, por lo que reclaman la puesta en marcha de medidas concretas, medibles y negociadas que favorezcan un entorno laboral sostenible, refuercen el respeto profesional y permitan avanzar hacia un modelo comercial equilibrado en el sector bancario.


