BBVA, Santander y CaixaBank alertan del riesgo de que Europa pierda competitividad frente a Estados Unidos y China

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BBVA, Santander y CaixaBank alertan del riesgo de que Europa pierda competitividad frente a Estados Unidos y China
BBVA, Santander y CaixaBank alertan del riesgo de que Europa pierda competitividad frente a Estados Unidos y China

Los principales bancos españoles han reclamado a Europa medidas urgentes para reforzar la competitividad de su sistema financiero y evitar que el continente pierda posición frente a Estados Unidos y China. Los responsables de BBVA, Santander y CaixaBank coincidieron en que el crecimiento económico, la inversión y la capacidad de financiación de la banca deben situarse en el centro de la agenda comunitaria.

El mensaje fue compartido durante la jornada Competitividad para el crecimiento, organizada por la AEB, CECA y Unacc. Los directivos alertaron de que la fragmentación del mercado europeo, la carga regulatoria y la falta de integración financiera reducen la capacidad de las entidades para acompañar las inversiones que Europa necesita en ámbitos como la innovación, la defensa, las infraestructuras o la transición energética.

La banca, clave para financiar el crecimiento

El presidente de BBVA, Carlos Torres, subrayó que la competitividad europea no puede separarse de la fortaleza del sector bancario. Según expuso, las entidades financieras sustentan entre el 70% y el 80% de la financiación de la economía, por lo que una banca con menor escala, eficiencia o capacidad para desplegar capital limitaría las posibilidades de inversión del continente.

Torres defendió que Europa cuenta con activos relevantes, entre ellos capacidad industrial y ahorro, pero señaló que necesita transformar esos recursos en inversiones productivas. En su intervención, insistió en que la inversión privada por habitante tiene un peso determinante en la evolución del PIB a largo plazo.

El responsable de BBVA también puso el foco en la velocidad de los cambios tecnológicos y geopolíticos. A su juicio, Europa se juega no solo su crecimiento económico, sino también su capacidad de decidir sobre su propio futuro en un entorno internacional cada vez más competitivo.

Más inversión y menos barreras regulatorias

La banca europea ha venido reclamando una simplificación de las exigencias regulatorias y supervisoras para aumentar su capacidad de financiación. El sector considera que Europa necesitará movilizar alrededor de 1,4 billones de euros anuales si quiere avanzar en soberanía estratégica y afrontar grandes inversiones en energía, defensa, infraestructuras e innovación.

El consejero delegado de Santander, Héctor Grisi, situó el crecimiento como el principal desafío estructural de la Unión Europea. Consideró que la complejidad del marco normativo y la fragmentación del mercado dificultan que empresas y bancos europeos compitan en igualdad de condiciones con otras grandes economías.

Grisi defendió que la petición de simplificación no responde a una demanda corporativa aislada, sino a la necesidad de facilitar crédito y recursos para impulsar la economía. En este sentido, advirtió de que las reformas financieras son necesarias, aunque sus efectos pueden tardar años en materializarse, por lo que reclamó decisiones que también favorezcan el crecimiento a corto plazo.

Un mercado europeo todavía fragmentado

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, destacó que la banca europea dispone de solidez, liquidez, rentabilidad y capacidad para acompañar nuevas inversiones. Sin embargo, señaló que Europa tiene un problema de generación de oportunidades y de falta de integración de mercado.

Gortázar recordó que mientras Estados Unidos y China operan como grandes mercados unificados, Europa mantiene 27 marcos nacionales con diferencias fiscales, laborales, mercantiles y de protección al consumidor. También pidió mayor estabilidad y predictibilidad en la regulación, especialmente en los requisitos de capital, para evitar que las entidades acumulen recursos por encima de lo que necesitan ante un marco incierto.

Los participantes defendieron que la estabilidad financiera y la competitividad bancaria deben avanzar de forma conjunta. No obstante, alertaron de que el aumento de los requerimientos supervisores puede elevar costes, reducir el atractivo inversor de las entidades y limitar la concesión de crédito.

La Unión Bancaria, una asignatura pendiente

Una de las principales demandas del sector es completar la Unión Bancaria mediante la creación del Fondo de Garantía Único. Para CaixaBank, este avance es necesario si Europa quiere competir con economías más integradas, aunque no resolvería por sí solo todas las barreras existentes.

Carlos Torres puso como ejemplo la expansión de BBVA en Italia y Alemania. La entidad ya supera los 900.000 clientes en Italia y cuenta con más de 100.000 en Alemania, aunque el presidente del banco señaló que el crecimiento podría haber sido mayor con normas y exigencias operativas más homogéneas.

La conclusión compartida por los tres bancos fue clara. Europa necesita reforzar su capacidad de inversión y crecimiento, y para lograrlo deberá contar con un sistema bancario competitivo, rentable y menos condicionado por la fragmentación regulatoria.