La desescalada de Banco Santander mantiene el énfasis en la importancia del teletrabajo

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La desescalada de Banco Santander mantiene el énfasis en la importancia del teletrabajo

Con la pandemia del Covid-19 en caída, las empresas comienzan a estructurar el plan de desescalada en donde el teletrabajo juega un papel fundamental. Previo a la crisis sanitaria, un bajo porcentaje de la población teletrabajaba habitualmente y para muchas empresas era un modelo considerado un mito, pero ahora es una realidad y más adelante deberá tratarse como una alternativa posible y aceptada. En este sentido, el 48% de los empleados de Banco Santander se muestra a favor de compaginar el trabajo presencial con el remoto, aún después del confinamiento.

Los avances en las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) dan al teletrabajo un potencial de futuro que va más allá de la moda y, según los expertos, puede convertirse en una oportunidad para innovar y favorecer la captación y retención del talento, la conciliación, la eficiencia y la productividad.

Banco Santander ha movilizado todos sus recursos para facilitar el teletrabajo y garantizar el mejor servicio a los clientes desde que se inició la pandemia. Con unos 120.000 profesionales trabajando en remoto, la media diaria de conexiones- entre llamadas y videollamadas por internet- ha rozado las 800.000, a lo que se suman tres millones de chat al día.

El banco lleva tiempo favoreciendo la transición hacia este nuevo modelo mediante el desarrollo de herramientas que facilitan el contacto continuo con equipos que trabajan en remoto. A partir de ahora “va a haber un cambio estructural en nuestra forma de organizarnos, de comercializar productos, de trabajar, y todo tiene un denominador común, que es un uso intensivo de las capacidades digitales. Pero hay que asegurar que lleguen a todo el mundo”, aseguraba hace unos días Ana Botín, presidenta del grupo, a la plantilla. Lo hacía a través de Ask Ana, el canal directo que abrió el banco al comienzo de la crisis para poder conversar y responder a las preguntas de todos los empleados en cualquiera de los países en los que opera la entidad.

Para Ana Botín, el coronavirus ha acelerado el proceso de digitalización “en cinco años”. Un cambio cultural que tiene también su reflejo en los hábitos de los clientes. Según datos facilitados por el banco, en el mes de marzo, en pleno estado de alarma, las ventas a través de canales alternativos han aumentado hasta alcanzar el 43% (frente al 36% de 2019). Los accesos online han crecido un 23% interanual y las operaciones, un 22%. El grupo ya cuenta con 38,3 millones de clientes digitales, lo que supone un incremento de 1,5 millones entre enero y marzo y de 4,4 millones en tasa interanual.

En el caso de España, durante el primer mes de confinamiento, el banco ha registrado 300.000 altas de nuevos clientes, de los que el 15% son mayores de 70 años. El número de accesos a través de la app se ha incrementado un 215% en este periodo, hasta superar ampliamente los 4 millones de accesos únicos al día.

La vuelta a la normalidad se acerca y según Ana Botín, el regreso será gradual y “extremando todas las precauciones”, y seguirán impulsando el teletrabajo después de la crisis. No obstante, matizó que “tenemos que asegurarnos de que la comunicación, los vínculos y la creatividad siguen ahí”.

Banco Santander ha mantenido durante el estado de alarma alrededor del 70% de las oficinas abiertas, con un sistema de rotación de sus empleados, y el 95% de los cajeros automáticos en funcionamiento. El inicio de la desescalada ha permitido abrir en España otras 189 sucursales, y la vuelta con cuenta gotas al trabajo presencial de la plantilla de servicios centrales.

Ana Botín también recordó que aún hay una parte importante de los clientes que sigue queriendo ir a una sucursal, por lo que es fundamental seguir mejorando el modelo que combina la relación personal con la digital.

En : Bancos

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