Banco de Japón replica a la FED

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Japón

El Banco Central de Japón (BOJ) salió ayer al paso de la relajación monetaria de la Reserva Federal de EEUU (FED) y anunció una nueva ofensiva en su política de expansión cuantitativa, con la ampliación en 10 billones de yenes (97.200 millones de euros) del programa de compra de activos que emprendió en 2010 -y que ahora alcanzará los 80 billones de yenes (778.000 millones de euros)- y la prórroga de esta política de estímulo hasta fines de 2013.

Massaki Shirakawa, responsable de la autoridad monetaria nipona, atribuyó este plan de flexibilización, consistente en inyectar elevadas dosis de liquidez, a la persistencia de un «alto grado de incertidumbre» en la economía global.

Pero la nueva relajación monetaria nipona se produce sólo seis días después de que la FED anunciase su tercera ronda de expansión cuantitativa desde 2009, con la inyección de 40.000 millones de dólares mensuales (30.861 millones de euros).

Por ello ayer se dijo que Japón se suma a la política de EEUU. Pero, más que adherirse, lo que hace el BOJ es replicar a la FED. Aunque Shirakawa elogió ayer las últimas decisiones de la FED y del BCE, su decisión trata de atajar la revalorización de su moneda, el yen, a causa de la acción estadounidense. El PIB de Japón depende en el 40% de las exportaciones. Falta por saber qué hará China, también molesta cada vez que EEUU intenta depreciar el dólar, aunque Pekín tendrá menos margen por su tensión inflacionaria.

Para España y la UE estos movimientos pueden tener efectos distintos según se considere a corto, medio y largo plazos. De inmediato, estas operaciones tenderán a apreciar al euro, dado que el BCE, aunque se dispone a reanudar la compra de bonos, la supedita al control estricto de la masa monetaria neutralizando las inyecciones con drenajes simultáneos de liquidez. Y una apreciación del euro encarecerá las exportaciones del área y dañaría la estrategia del Gobierno español, que ha apostado por la devaluación interna para intentar salir de la crisis por la vía exterior.

A medio plazo, las expansiones monetarias, si diesen resultado, deberían generar un repunte de la demanda que permitiría a EEUU y a Japón ejercer de locomotoras. Aunque esto no ha ocurrido en anteriores intentos. Es la llamada «trampa de liquidez». Y a muy largo plazo, el riesgo es el creciente embolsamiento de una potencial espiral inflacionaria cuando se produzca la aún impredecible salida de la crisis.

En : Bancos

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