
Banco Santander ha comunicado su decisión de amortizar de forma anticipada una emisión de participaciones preferentes contingentemente convertibles (CoCos) por valor de 1.033 millones de euros, colocada en el mercado en 2020. La operación, que ya ha recibido el visto bueno del Banco Central Europeo (BCE), se realizará en la primera ventana de amortización opcional, el 14 de enero de 2026.
La entidad financiera ha notificado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que se trata de una decisión irrevocable y que será aplicada sobre el total de la emisión. Estas participaciones, catalogadas como instrumentos de capital Tier 1 adicional, se negocian actualmente en la Bolsa de Valores de Irlanda y ofrecen un cupón anual del 4,375 %.
¿Qué son los CoCos y por qué se amortizan?
Los CoCos, o bonos convertibles contingentes, son instrumentos híbridos de deuda y capital diseñados para reforzar la solvencia de los bancos en situaciones críticas. Pueden convertirse en acciones si el capital del emisor cae por debajo de un umbral predeterminado, lo que los convierte en un componente clave de la estructura de capital de muchas entidades tras la crisis financiera de 2008.
La amortización anticipada anunciada por Santander forma parte de una práctica habitual entre los grandes bancos europeos, que suelen ejercer estas opciones en la primera fecha disponible —en este caso, seis años tras la emisión— si las condiciones del mercado y regulatorias lo permiten.
Detalles financieros de la operación
El banco pagará a los tenedores de los CoCos el valor nominal de cada participación más los intereses devengados no satisfechos hasta la fecha de amortización. Este abono se realizará el 14 de enero de 2026, coincidiendo con la fecha de pago del cupón, a través del agente de pagos correspondiente.
Esta amortización refuerza la flexibilidad de gestión del capital de la entidad, permitiendo optimizar el coste de financiación en un entorno de tipos en descenso. Asimismo, se interpreta como una señal de fortaleza financiera, al disponer el banco de la capacidad y autorización para retirar estos instrumentos sin comprometer su posición de capital.
La operación refuerza la estrategia de Santander de mantener una estructura de capital eficiente, mientras sigue cumpliendo con los requisitos regulatorios europeos de absorción de pérdidas (TLAC y MREL).


