El diseño del banco malo frena la reestructuración financiera

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La nueva reestructuración del sistema financiero español, a instancias de la UE, está a expensas de que en las próximas semanas se sepan las necesidades de capital que tiene cada entidad y, sobre todo, cómo será el banco malo. Es la sociedad que se encargará de gestionar los activos tóxicos de la banca, prácticamente todo inmobiliarios, aunque sin descartar créditos dudosos a empresas.

Esta entidad no operará hasta diciembre, según explicaron ayer fuentes del Ministerio de Economía. Inicialmente se esperaba para finales de noviembre. En todo caso, dicen, «se está cumpliendo el calendario» marcado por la UE.

Esta fórmula permitirá un saneamiento de las entidades financieras, sí, pero también un quebranto en sus balances. Antes hay que determinar cómo se valorarán esos activos tóxicos que comprará el banco malo a las entidades financieras españolas. Y eso, el precio, es lo que está dificultando que se conforme ese banco malo. ¿Por qué es importante el precio? Porque dependiendo de lo que se pague el quebranto será mayor o menor para la entidad bancaria.

Si esta sociedad de gestión hace una tasación muy baja de un solar, un edificio… el banco sale perdiendo. Si lo tasa por arriba, el que pierde es el banco malo, es decir, los contribuyentes. Y el Gobierno mantiene que el banco malo (que operará durante 15 años) no tendrá coste público.

Determinar todo ello, así como qué tipo de activos se traspasarán, qué bancos participarán -aparte de los que están obligados, que son todos aquellos con ayudas, como Novagalicia– y qué inversores participarán son incógnitas que, dicen en el sector financiero, están condicionando ese proceso de reestructuración. Y todo eso no se sabrá hasta noviembre, cuando se acabe el diseño, que está realizando la consultora norteamericana Alvarez & Marsal.

Las mismas fuentes aseguran que Gobierno y Banco de España mantienen contactos con inversores internacionales para que participen en ese banco malo, del que el FROB (es decir, el Estado) tendrá un 50 % como máximo. «Habrá inversores, porque no se plantea un fracaso en este proyecto», dicen en el sector bancario.

Por si fuera poco lo anterior, hay otro punto por definir: cómo impactará el banco malo en las necesidades de capital que precisen las financieras españolas. Es decir, si se modificarán los fondos del rescate. Algunos analistas entienden que al traspasar activos tóxicos al banco malo, el dinero europeo que finalmente reciba una entidad en concreto será menor, porque sus activos de riesgo se habrán reducido.

«No hay una correlación directa, porque no se sabe el saneamiento que tendrán que tener esos activos antes de traspasarse al banco malo», agregan fuentes gubernamentales.

En : Bancos

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