
César González-Bueno, el consejero delegado de Banco Sabadell, ha participado este miércoles en el V Encuentro Anual de Finresp, concretamente en una mesa de debate con José Manuel Campa, el presidente de la Asociación Bancaria Europea (EBA).
González-Bueno ha aprovechado para destacar que el sector bancario europeo tiene una desventaja frente a competidores de otras regiones, como EE.UU., pero que este problema del tamaño «no se puede abordar exclusivamente desde un punto de vista local».
«Lo que nos falta en general, en Europa, es tamaño de las entidades, que tampoco se puede abordar exclusivamente desde un punto de vista local» porque en este ámbito el problema ya es mantener el nivel de competencia, ha señalado. Así, González-Bueno considera que la banca europea está en una situación «de desventaja».
El consejero delegado de Banco Sabadell ha expresado su deseo de que dentro de diez años ya se hayan producido fusiones transfronterizas en la región y que, por tanto, los mercados ya no sean nacionales, sino europeos.
En cambio, en la actualidad el mercado europeo es «como una suma de mercados nacionales totalmente independientes» lo que restringe la capacidad de alcanzar tamaño, porque «chocamos en términos de competitividad». «Si este mercado, en vez de español, fuese europeo, podríamos aceptar más concentración dentro del mercado español», ha proseguido.
Para que se produzca esta concentración bancaria europea considera que debe haber dos elementos: por un lado, que se consiga un tamaño suficiente para tener eficiencia y, por el otro, que exista un número de competidores suficientes para que haya competencia dentro del mercado. «Ahí la clave es cambiar el tamaño del mercado y pasar a mercados más amplios», ha apostillado el CEO de Banco Sabadell.
Así, González-Bueno considera que actualmente las fusiones ‘cross-border’ son «tremendamente esquivas». «Ni los analistas ni los inversores ven las sinergias en esas grandes fusiones, los gestores ven la enorme complejidad de gobernanza y los políticos tampoco ven ventaja, porque prefieren que sus entidades estén gestionadas dentro de sus propias fronteras para poder acudir a ellas», ha sostenido.
Sin embargo, ha defendido que la banca europea lo hace «muy bien» y que el sector bancario español está en una situación «muy buena» tras superar las crisis del Covid-19, del ladrillo y de los tipos de interés negativos.
Por su parte, Campa ha explicado que el paquete ómnibus que ha adoptado recientemente la Comisión Europea para simplificar el reporting empresarial sobre sostenibilidad no implica que se modifiquen los objetivos de Europa en cuanto a la situación climática.
«El aspecto político no ha cambiado nada, solo ha cambiado la cantidad de información que se requiere a las sociedades», ha comentado, al tiempo que ha reconocido que la normativa europea sobre reporting de sostenibilidad era «muy compleja».
Sin embargo, ahora cree que se ha generado un conflicto que antes no se tenía: la banca va a reducir la información sobre ESG que tiene que reportar, pero el riesgo va a seguir existiendo y va a tener que gestionarlo.
«El riesgo va a tener que gestionarse, pero con la paradoja de que ahora la información va a ser peor. La capacidad de captar información, que era la gran contribución que iba a hacer el sector financiero a la transición, ahora va a tener menos apoyo», ha afirmado.
Campa ha indicado que la EBA se adaptará a esa simplificación del reporting, y llevará a cabo una consulta para analizar las modificaciones necesarias, si bien ha recordado al sector bancario que para gestionar el riesgo es preciso disponer de información y modelos, y la primera «va a ser peor» en el futuro.


