La Banca española afronta reducciones de plantilla

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La Banca española se encuentra en vísperas de conocer los exámenes individuales a los que se han sometido las distintas entidades financieras para precisar sus nuevas necesidades de capital y saneamientos.

Las conclusiones de esos requisitos serán determinantes para la reducción de unas plantillas que, en algunos casos, se habían sobredimensionado durante los años de crecimiento económico al calor de la burbuja inmobiliaria. Los representantes sindicales temen que las reducciones se hagan de manera más traumática que hasta el momento, como consecuencia de la reforma laboral, y temen la pérdida de más de 5.000 puestos de trabajo en algunos procesos de integración en marcha, como es el de la CAM en Banco Sabadell o el de Unnim en BBVA, donde ya han comenzado a producirse las primeras diferencias serias entre los sindicatos y la dirección del grupo que preside Francisco González.

Mientras tanto, aún no se ha determinado la reducción que tendría que producirse en algunas de las entidades con mayores dificultades, caso de Bankia, entidad en la que ya se pactó 4.000 empleos menos en el momento de la integración de las siete cajas que componían la entidad ahora en manos del FROB.

El tópico sindical suele calificar de otoño caliente al reinicio de la actividad tras el paréntesis del verano y este año se presume algo más que ardiente en cuanto los bancos sepan de manera concreta las necesidades de capital y saneamientos que se deriven de los exámenes a los que se han sometido en los últimos meses sus respectivas cuentas y que se conocerán en los próximos días.

Unas mayores exigencias a las distintas entidades, sobre todo aquellas implicadas en distintos procesos de integración, supondrá una reducción más intensa de las plantillas, según temen los responsables sindicales. Además, su temor es que las cúpulas bancarias parecen menos dispuestas a la negociación que ha predominado en los últimos tiempos, durante la reestructuración del sector financiero.

La reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy añade aún un temor mayor a cómo se articulen las reducciones de plantilla, en algunos casos ya previstas. Tan sólo de las integraciones en curso de Unicaja y Banco CEISS (Caja España-Duero), CAM-Sabadell y Unnin-BBVA se derivan más de 5.000 despidos previstos, casi la mitad de ellos en el caso de la caja alicantina y el grupo que preside José Oliu.

Fuentes de Comisiones Obreras (CCOO) consultadas se muestran pesimistas sobre la negociación de las 1.800 bajas previstas en la integración de Banco CEISS en Unicaja y esperan que el grupo presidido por Braulio Medel opte, de manera principal, por prejubilaciones de trabajadores con 57 años, aunque confían en poder reducir la edad para acogerse a esa modalidad.

Las primeras diferencias en esos procesos de integración ya han surgido en el caso de Unnim y BBVA. Los responsables del banco que preside Francisco González ya habían determinado una reducción de plantilla de unos 1.300 empleos y el cierre de unas 300 oficinas.

La divergencia ha surgido en que los trabajadores y las sucursales afectadas por el recorte se ciñen en exclusiva a Unnim, según han denunciado recientemente los responsables de CCOO en las dos entidades financieras.

Según sus datos, unos 1.200 trabajadores del BBVA en Cataluña tienen más de 55 años, por lo que la reducción podría ampliarse a la plantilla del banco y no concentrarse tan sólo en los trabajadores de la entidad formada por tres cajas catalanas. En el caso de la integración de la CAM en Banco Sabadell, la reducción de plantilla abarca a todo el grupo, aunque en los encuentros mantenidos entre sindicatos y dirección tampoco se ha llegado a un entendimiento sobre los términos en que se acometerán las bajas laborales.

Mientras tanto, la incertidumbre es mucho mayor en algunas de las entidades en manos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Es el caso de Bankia, con unas elevadas necesidades de capital y en un proceso de adelgazamiento que podría tener unas consecuencias contundentes en la plantilla actual.

Por otra parte, la paralización de algunos procesos de integración hasta conocer los informes que se publiquen en los próximos días también dejan en el aire el número de empleos que se tengan que reducir. Este es el caso de Ibercaja, Caja 3 y Liberbank, cuya integración se ha aplazado hasta conocer los nuevos requisitos de capital y saneamientos.

Los responsables de BMN pactaron a mediados de mayo una reducción de plantilla en unos 1.200 empleos, de los que sólo 250 serían indemnizados y el resto mediante suspensiones temporales de seis meses o de tres meses al año. Si Mare Nostrum acabara en la órbita del Banco Popular, como ambas entidades reconocieron hace unos días, las consecuencias en los puestos de trabajo podrían ser mayores, según temen algunas fuentes sindicales consultadas.

El secretario general de la federación de servicios de UGT, José Miguel Villa, ya ha llegado a cifrar en unos 10.000 puestos de trabajo los que se podrían suprimir con una nueva oleada de integraciones entre entidades, como consecuencia del memorando de entendimiento para el rescate financiero por parte de la Unión Europea.

 

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