
El folleto registrado por BBVA para la OPA hostil sobre Banco Sabadell, en curso desde este lunes, abre la puerta a que el grupo presidido por Carlos Torres pueda ejercer control efectivo sobre la entidad catalana aun sin alcanzar el umbral del 50,01% del capital social.
El banco explica que, con una participación situada entre el 30% y el 50%, y considerando el quórum histórico de las juntas de Sabadell en la última década, podría promover el nombramiento de la mayoría de consejeros y dirigir de facto la estrategia de la entidad. BBVA sostiene que en tal caso tendría “el control en la misma forma” que si hubiera superado la mitad de los derechos de voto.
No obstante, el propio documento advierte de los riesgos de este escenario: no existe certeza de que el control se materialice si se renuncia a superar el 50%, ya que eventuales cambios en el accionariado podrían dificultar el objetivo.
El folleto detalla también que, en caso de quedarse entre el 30% y el 50% del capital, BBVA estará obligada a lanzar una segunda OPA de carácter obligatorio, con componente en efectivo y a un precio considerado equitativo por la CNMV, con el fin de superar la mayoría accionarial y ejecutar el plan de integración y sinergias. Tras esa operación, el grupo se reserva la posibilidad de seguir comprando acciones en mercado sin necesidad de lanzar nuevas ofertas.
En paralelo, BBVA ha actualizado sus cálculos contables y ahora prevé registrar un fondo de comercio positivo de 477 millones de euros si logra el 100% de adhesión en la oferta, o de 239 millones si la aceptación se queda en el 50,01%. Este pronóstico contrasta con el que manejaba en julio de 2024, cuando estimaba un badwill de 2.134 millones y esperaba apuntarse un beneficio contable por la operación.
Con estas nuevas previsiones, el banco intenta reforzar el atractivo de la OPA, cuyo canje vigente se mantiene en una acción de nueva emisión de BBVA más 0,70 euros en efectivo por cada 5,5483 títulos de Sabadell.


