
Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) ha completado este miércoles una emisión de deuda sénior no preferente por un total de 2.000 millones de euros, en una operación estructurada en dos tramos con vencimientos a tres y diez años que ha despertado un fuerte interés entre los inversores y se sitúa como la mayor colocación en euros del grupo en los últimos 20 años.
La emisión se lanzó al mercado como parte del plan de financiación para 2026 del banco, con la intención de reforzar su estructura de pasivos y diversificar sus fuentes de financiación en un contexto de elevada actividad en los mercados de deuda europeos.
El primer tramo de la emisión, con vencimiento a tres años, se cerró con una colocación de 750 millones de euros. El precio final de este tramo quedó establecido en euríbor a tres meses más 55 puntos básicos, notablemente por debajo de la guía inicial que se situaba en euríbor a tres meses más 85 puntos básicos, lo que refleja la fuerte demanda y la confianza de los inversores en la calidad crediticia de BBVA.
El segundo tramo, con vencimiento a diez años, alcanzó un volumen de 1.250 millones de euros y se colocó a un precio de mid-swap más 100 puntos básicos, también por debajo del nivel de partida que había sido inicialmente fijado en mid-swap más 125 puntos básicos. Estos términos más favorables suponen condiciones de financiación más eficientes para la entidad.
La demanda de los inversores por esta emisión superó con creces la oferta, alcanzando más de 6.400 millones de euros, es decir, más de tres veces la cantidad finalmente colocada. Este resultado evidencia no solo el apetito del mercado por activos de deuda bancaria bien estructurados sino también la percepción positiva sobre la solidez financiera de BBVA.
Según fuentes del mercado, la operación ha contado con BBVA, Deutsche Bank, HSBC, Société Générale y UniCredit como entidades colocadoras, que han intermediado la emisión ante una amplia base de inversores institucionales europeos y globales.
La emisión de deuda sénior no preferente forma parte de la serie de iniciativas que BBVA ha venido desplegando para optimizar su perfil de financiación y gestionar de forma proactiva sus vencimientos futuros, dentro de un entorno de tipos de interés que sigue siendo relevante para las estrategias de los grandes bancos internacionales.
La categoría sénior no preferente se refiere a instrumentos de deuda que, en caso de liquidación o quiebra, tienen prioridad de reembolso por debajo de otros pasivos sénior preferentes, pero por encima de instrumentos subordinados, lo que permite un equilibrio entre la rentabilidad ofrecida y el riesgo asumido por los inversores.
Expertos consultados por los medios han destacado que la respuesta del mercado a esta emisión “refuerza la percepción de la fortaleza del balance de BBVA”, así como la confianza en su estrategia de gestión de pasivos en un año en el que varios bancos europeos han anunciado e incluso ejecutado programas similares de colocación de deuda.
Esta operación se suma a otras iniciativas recientes del sector financiero para captar recursos en los mercados de renta fija tras un periodo de volatilidad e incertidumbre en los mercados globales, marcado por factores como la evolución de las tasas de interés y las condiciones económicas generales.
Fuentes financieras señalan que la colocación a plazos tan diferenciados —tres y diez años— permite a BBVA gestionar mejor su curva de vencimientos, extendiendo su perfil de deuda a largo plazo sin renunciar a plazos más cortos que pueden ofrecer flexibilidad adicional en la gestión de balance.
La culminación de esta emisión se produce en un contexto de intensa actividad en los mercados de deuda europeos, donde las entidades financieras han estado aprovechando ventanas de oportunidad para reforzar su acceso a financiación diversificada antes de posibles cambios en el ciclo económico o en la política monetaria.
El éxito de la operación coloca a BBVA en una posición destacada dentro del panorama financiero europeo, con una emisión que no solo cubre sus necesidades de financiación sino que además envía una señal clara sobre la confianza que inspiran los emisores bancarios españoles entre los grandes inversores institucionales.


