
Banco Sabadell cerró el primer trimestre de 2026 con una caída del 29,1% en su beneficio neto, que se situó en 247 millones de euros, después de asumir un importante cargo extraordinario vinculado a la reactivación de su programa de prejubilaciones en España. Pese a este descenso en las ganancias, la entidad ha optado por mantener intactos sus compromisos estratégicos y ha confirmado tanto sus metas de rentabilidad como su ambicioso plan de remuneración al accionista para los próximos años.
La decisión de retomar este plan de salidas voluntarias marca un nuevo paso en la reorganización interna del banco tras el intenso periodo vivido por la ofensiva de BBVA, que llevó al grupo a congelar este tipo de medidas en 2024 para preservar toda su capacidad operativa.
Un ajuste que pesa en las cuentas, pero busca mejorar la eficiencia
El impacto principal sobre los resultados del trimestre procede del coste asumido para financiar este proceso de reestructuración laboral. Solo entre enero y marzo, la entidad contabilizó 55 millones de euros para cubrir esta medida, dentro de un desembolso previsto de 90 millones en el conjunto del ejercicio.
Con esta decisión, Sabadell busca reducir costes estructurales y mejorar su eficiencia a medio plazo. Las previsiones del banco apuntan a que el ajuste generará un ahorro anual de 40 millones de euros a partir de 2027, con un efecto positivo parcial ya este mismo año.
Aunque el esfuerzo inicial penaliza la cuenta de resultados, la entidad considera que esta medida refuerza su posición futura y contribuye a preparar la siguiente etapa de crecimiento tras meses de elevada exigencia corporativa.
El banco reafirma su compromiso con los accionistas
A pesar del retroceso en el beneficio trimestral, Sabadell ha querido enviar un mensaje de continuidad al mercado. La entidad mantiene su previsión de alcanzar una rentabilidad del 16% en 2027 y ha reiterado su compromiso de destinar 6.450 millones de euros a la remuneración de sus accionistas entre 2025 y 2027.
La dirección del banco defendió la solidez del modelo de negocio, apoyándose en la capacidad de generar capital de forma orgánica y en el crecimiento de la actividad en distintos mercados. El grupo considera que su estrategia sigue siendo válida y que la transformación realizada en los últimos años ha dejado una base firme para sostener el nuevo ciclo.
Este mensaje llega además en un momento simbólico para la entidad, con el relevo en la cúpula ejecutiva. César González-Bueno dejará el cargo de consejero delegado para cederlo a Marc Armengol, en una transición que coincide con una fase decisiva para el banco.
Crecimiento del negocio en España y refuerzo del balance
Más allá del efecto extraordinario de las prejubilaciones, la actividad comercial del banco mostró una evolución positiva. Sin tener en cuenta ya el negocio de TSB, el grupo registró avances en varios segmentos de negocio, especialmente en España, así como en mercados como México y Miami.
La cartera de crédito creció un 5,6% interanual, hasta alcanzar los 121.587 millones de euros. Dentro del mercado español, el banco elevó un 4,1% el saldo hipotecario, aumentó un 14,8% la financiación al consumo y también mejoró su volumen de crédito a empresas.
En paralelo, los recursos de clientes avanzaron un 5,9%, hasta situarse en 184.768 millones de euros, impulsados tanto por el crecimiento del negocio dentro de balance como por el aumento de productos fuera de balance, como fondos de inversión y seguros.
Estos datos refuerzan la idea de que la entidad mantiene un ritmo comercial sólido en su mercado principal y que la venta de TSB a Banco Santander permite concentrar aún más la estrategia en España.
Presión en márgenes, pero con expectativa de mejora
En la parte recurrente del negocio, las cifras reflejan todavía el impacto del entorno de tipos de interés. El margen de intereses retrocedió un 3,5%, afectado por la revisión de precios en la cartera crediticia tras la bajada de tipos y por el menor número de días del trimestre. También las comisiones descendieron un 2,2%, lo que contribuyó a una caída del 6,8% en el margen bruto, que quedó en 1.195 millones de euros.
Aun así, el banco considera que esta partida podría haber tocado suelo y espera una recuperación progresiva en los próximos trimestres, con la previsión de cerrar el año con un crecimiento superior al 1% en el margen de intereses.
Menor morosidad y más capital
En cuanto a la calidad del balance, Sabadell cerró el trimestre con una mejora en su ratio de morosidad, que bajó del 2,65% al 2,55% al excluir TSB. Al mismo tiempo, elevó la cobertura sobre activos improductivos del 69% al 71%, reforzando su posición frente a posibles deterioros.
También avanzó en capital, al situar su ratio CET1 en el 13,2%, tras generar 32 puntos básicos durante el trimestre. Este incremento se logró incluso después de absorber los costes extraordinarios del plan de prejubilaciones y de descontar el reparto previsto al accionista.


