
Banco Sabadell ha convocado una junta general extraordinaria de accionistas para el próximo 6 de agosto, en la que se someterán a votación dos puntos clave para el futuro inmediato de la entidad: la venta de su filial británica TSB a Banco Santander y el pago de un dividendo extraordinario superior a los 2.500 millones de euros. Así lo ha confirmado el consejo de administración, que busca refrendar ambos acuerdos con el respaldo formal de su base accionarial.
La convocatoria se produce apenas dos días después de que se anunciara la venta de TSB por un importe de 2.650 millones de libras (unos 3.100 millones de euros), una operación que ya ha tenido impacto significativo en los mercados. Las acciones de Sabadell han repuntado más de un 10 % desde el anuncio, superando incluso el precio por acción ofrecido por BBVA en su actual oferta pública de adquisición (OPA).
El consejo del Sabadell defiende que la venta de TSB responde a una estrategia de concentración en sus mercados clave —España y México— y que el dividendo extraordinario permitirá poner en valor los recursos obtenidos de manera inmediata para los accionistas. La junta también debatirá los términos contractuales que impiden al Sabadell operar nuevamente en Reino Unido durante dos años, así como la limitación de contratación de personal de TSB durante 24 meses.
Desde el entorno inversor, la convocatoria es vista como un movimiento clave para consolidar la posición negociadora del banco frente a la opa hostil lanzada por BBVA. Al situar el valor de sus acciones por encima del precio ofertado y devolver capital a sus accionistas, Sabadell refuerza su perfil independiente y pone presión sobre BBVA para mejorar sus condiciones si desea seguir adelante con la adquisición.
El presidente del banco, Josep Oliu, y el consejero delegado, César González‑Bueno, han reiterado que la venta de TSB no tiene como objetivo bloquear la opa, sino que responde a una decisión estratégica tomada de manera previa y coherente con el plan de negocio. Sin embargo, reconocen que el nuevo escenario cambia las condiciones en las que los accionistas valorarán ambas operaciones.
La venta de TSB y el dividendo extraordinario deberán ser aprobados por mayoría simple en la junta. Según los estatutos del banco, no se requiere quórum reforzado, aunque se espera una alta participación dado el contexto corporativo y la relevancia de las decisiones que se someterán a votación.
Esta convocatoria marca un nuevo capítulo en el proceso de reconfiguración del sector bancario español, donde Sabadell, BBVA y Santander protagonizan los principales movimientos estratégicos del año.


