
BBVA abonará a sus accionistas un dividendo a cuenta de 0,37 euros brutos por acción el próximo 15 de octubre, un importe que supone un incremento cercano al 16% respecto al pago realizado a cuenta del ejercicio anterior. El desembolso alcanzará aproximadamente los 2.000 millones de euros, según la información comunicada por la entidad.
El pago se enmarca en la política de remuneración de BBVA y se produce después de que el grupo obtuviera un beneficio de 6.051 millones de euros durante el primer semestre de 2026. La generación de resultados y capital permite a la entidad combinar el dividendo en efectivo con programas de recompra de acciones dentro de su estrategia de distribución de capital.
El capital condiciona la remuneración
BBVA cerró junio con una ratio CET1 del 12,90%, mientras que el nivel proforma, incluyendo el programa de recompra de acciones de 2.000 millones de euros actualmente en ejecución, se situaba en el 12,41%.
La entidad mantiene como referencia un objetivo de CET1 del 12% y ha establecido que el capital que exceda ese nivel pueda destinarse, sujeto a las autorizaciones correspondientes, a remunerar a los accionistas. Esta política vincula la distribución de capital a la evolución de los resultados y a la posición de solvencia del grupo.
El calendario del dividendo establece el 12 de octubre como último día de negociación de las acciones con derecho a participar en el reparto y el 13 de octubre como primera sesión en la que cotizarán sin derecho al dividendo. El importe definitivo que abonará BBVA dependerá del número de acciones en circulación al cierre de la última sesión con derecho al pago.
Más de 14.000 millones destinados al accionista
El dividendo de octubre se suma a las distintas fórmulas de remuneración utilizadas por BBVA desde 2025. La entidad señala que, considerando el pago previsto y las distribuciones y recompras realizadas desde entonces, la cantidad destinada al accionista se aproxima a los 14.200 millones de euros.
La política de BBVA contempla una distribución anual de entre el 40% y el 50% del beneficio ordinario consolidado, mediante dividendos en efectivo y recompras de acciones, de acuerdo con las decisiones corporativas y las autorizaciones aplicables.


