
El Consejo de Administración de Banco Sabadell ha aprobado un incremento en su plan de remuneración al accionista correspondiente al ejercicio 2025, elevándolo hasta 1.450 millones de euros, frente a los 1.300 millones inicialmente previstos. La decisión se fundamenta en la evolución positiva del negocio, los resultados y la generación de capital, según ha comunicado este martes la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Con esta actualización, el banco asegura que ofrece a los inversores “la información más actualizada posible” en un momento clave, marcado por la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por BBVA sobre la entidad catalana.
De forma excepcional, Sabadell ha adelantado un avance de los resultados que dará a conocer oficialmente el próximo 13 de noviembre. Según los datos disponibles hasta el 31 de agosto, el beneficio neto atribuido alcanzó los 1.262 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 11% interanual y una rentabilidad sobre fondos propios tangibles (RoTE) del 15,1%. En paralelo, el crédito vivo aumentó un 6,4% respecto al mismo periodo del año anterior —sin incluir la filial británica TSB—, mientras que los recursos totales de clientes se incrementaron un 7,3%.
Segundo dividendo a cuenta en 2025
Dentro de su estrategia de retribución, la entidad ha confirmado que combinará dividendos en efectivo con programas de recompra de acciones, cuya composición final se definirá a cierre del ejercicio. Como parte de este plan, el consejo ha aprobado el pago de un segundo dividendo a cuenta de 0,07 euros brutos por acción, que se abonará el 29 de diciembre.
Este importe se suma al primer dividendo a cuenta del mismo valor, ya distribuido el pasado 29 de agosto. En ambos casos, la retribución corresponde únicamente a aquellos accionistas que fueran titulares de los títulos en la sesión bursátil inmediatamente anterior a la fecha de pago.
Con este movimiento, Banco Sabadell refuerza su compromiso con la creación de valor para sus accionistas en un ejercicio marcado por la presión del mercado y el interés de otros actores del sector financiero.


